Perdimos todos

Febrero 09, 2017 - 06:33 p.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Bendita democracia. Alguna vez recordé aquí al profesor Leopoldo Uprimny quien decía conocer más de cien definiciones de democracia. Cien o ninguna da casi lo mismo. Ya lo dijo el estadista: “La democracia es el peor de los sistemas políticos, si exceptuamos los demás”. Cuando hablamos de política colombiana nos definimos como una democracia. No sabemos lo que decimos. La Revolución Francesa predicó la libertad, la igualdad y la fraternidad. Tampoco sabían lo que decían. Nadie lo sabe. Lo único que se nos ocurre a todos es que democracia es un sistema donde la gente puede votar y donde gana el que más votos obtiene. Y el que gana nos representa a todos por virtud de un mandato. Pues todos nos equivocamos. La gente “puede votar” pero no vota, luego, ¿es esto una democracia? ¿Una bendita democracia?2. Ganó un fantasma. El pasado domingo ganó el abstencionismo. Cuando ganan los abstencionistas todos perdemos. Más de un 60% que no vota nos gana a todos. Nadie sabe lo que eso significa. Pues significa que no gana nadie. Que todos perdimos. Que perdió “la democracia”. Que fracasó la democracia. Se trata de un verdadero y gigantesco fantasma: nadie sabe lo que quiso decir quien no votó. Seguramente está molesto y las razones para ello son infinitas. A lo mejor hay indignaciones comunes en muchas materias pero nadie puede conocer lo que en su fuero interno piensa y siente cada protestante. Quedamos ciegos: ¿No gustó ninguno de los candidatos?: muy improbable, porque había postulantes para todos los gustos y disgustos. Es una especie de ira santa contra todo, especialmente contra lo público, contra lo político, contra las diversas ramas del poder. Unos les dan patadas a los gobernantes o a los jueces o a los parlamentarios pero, sobre todo, al hambre, a la inequidad, a la ignorancia, a la insalubridad, a las vías, a la falta de oportunidades, a la inseguridad rural y citadina. Al diablo con todo y que a todos nos lleve el diablo. Quedamos, pues, sin saber lo que la gente quería o no quería al no votar. Un fantasma.3. Las democracias. En la antigua Grecia inventaron y ejercitaron la democracia perfecta: todo lo decidían todos. En la Suiza de hoy tienen una democracia casi perfecta: casi todo lo deciden casi todos. En EE.UU. y Europa se sabe en las urnas qué gusta y qué disgusta. Aquí nos ejercitamos en la ciencia de la conjetura: todo el mundo inventa su propia versión pero ninguno de nosotros sabe nada. Sí sabemos algo: que la gente está iracunda e indignada.4. Estas elecciones. Una campaña muerta resucitó de repente tirando a matar. El que ganó, ¿ganó? El que perdió, ¿perdió? Va el primer tiempo del partido. Tenemos veinte días para la final. Vendrán y venderán alianzas y coaliciones. Algunos profetas dicen que si Marta Lucía Ramírez lleva sus votos a Zuluaga y Clara López a Santos (y ambas tuvieron un l5,5%) le corresponde definir a Peñalosa. Pero, ¿puede endosar? A mi juicio todo lo definirán los indefinidos. Aunque la verdad es que todos volveremos a perder porque al ganar el abstencionismo habrá un presidente y una democracia sin votos ni legitimidad suficientes. ¡Viva Colombia!

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