Partidos que parten

Partidos que parten

Febrero 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Babel política. Vamos a tener una campaña eterna. Las elecciones serán dentro de un año largo y ya arrancó el partidor. Vamos a elegir Congreso (Senado y Cámara) y, sobre todo, Presidente de la República.Para Presidente parecen claras las ganas de reelección santista y se empiezan a perfilar algunos pálidos nombres que lo enfrentarían. Hasta ahora es obvio que el uribismo opondrá un nombre si bien no aparece nadie aún en la puerta de los sustos. Se mueven los verdes con el antioqueño gobernador Sergio Fajardo. Pero los verdes tampoco descartan un pródigo Mockus o un chamuscado Peñalosa. ¿Y el Polo? ¿Y los petrificados progresistas? ¿Y los alpinistas del PIN? ¿Y los liberales? ¿Y los goditos? ¿Y los independientes?Santos, igual paz, y Uribe, igual seguridad. Al paso que va el proceso de paz (Santos la necesita pronto y la guerrilla la necesita lenta) es probable que se sobreponga al juego electoral y que de allí derive la suerte de una eventual reelección. Pero las complicaciones son mayores. 2. Partidos que parten. Para peor enredo, sobreviene un umbral de 400.000 votos. Peligran las personerías del Polo, del Verde, del PIN y aun de Cambio Radical, con su Clara López, su Sergio Fajardo (o su Mockus o su Peñalosa), sus ‘pin-pinelas’, su Vargas Lleras. Y viene el misterioso tema liberal: ¿Se le une la U, se le agrega Cambio Radical, se queda en sus platas? En cualquier caso, ¿quiénes permanecerán con Santos cuando para la Unidad Nacional ya no queden panes y peces por repartir?¿Cuál será el rumbo del conservatismo? ¿Intentará de nuevo una candidatura? ¿O se unirá a quién? La verdad es que hoy tiene el corazón con Uribe por identidades y afinidades electivas. Pero tiene la razón y el bolsillo con Santos que es el que aún puede dar. Veremos.¿Y los liberales? Casi igual pero distinto: tienen el corazón contra Uribe y la cabeza y el bolsillo con el Gobierno aunque con un rumbo cada vez es más incierto. 3. La verdad verdadera. El fondo de la campaña presidencial, pues, parece contraerse a dos bandos: el santismo y el uribismo. Con Uribe sigue el teflón y tiende a crecer mientras el Gobierno declina. Pero tiene dos grandes incógnitas: reitero que no aparece aún un gran candidato para enfrentar al Gobierno y tampoco ha confirmado si encabezará lista al Senado (sin Uribe no hay paraíso). Si bien fuera de Santos y Uribe los demás son dioses menores, ellos tampoco lo tienen todo claro: ¿Quiénes finalmente los apoyarán si a Santos se le agota la Unidad Nacional y con Uribe sólo irán partículas de varios partidos (la U, Conservatismo) pues su suerte está dada por ‘la opinión’ suelta de muchos matices sociales denominada Centro Democrático, Primero Colombia o simplemente uribismo. Pero estas son especulaciones muy preliminares acerca de una de las campañas más complejas e impredecibles de que tenga memoria la reciente historia nacional.

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