¿Palacio?... ¿de Justicia?

Agosto 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Recuerdos para olvidar. Todos lo recordamos bien. Yo lo recuerdo bien. El 6 de noviembre de 1985, hace 29 años, iba yo por la Carrera 7 con Calle 13 en Bogotá camino hacia el Capitolio Nacional. Me detuvo un agente: “No siga por ahí, señor; a dos cuadras está el infierno”. Era la ‘toma’ del Palacio de Justicia por el M-19. Detrás de los guerrilleros estaban los narcos, interesados en destruir expedientes. Nunca se sabrá quién fue más cruel y más culpable por los 350 rehenes inocentes y por el asesinato de los magistrados de las Cortes, aún más inocentes. El nombre escogido por la guerrilla no pudo ser más cínico: ‘Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre’. Imaginen ustedes: ‘¡Por los derechos del hombre!’. Se dijo que pensaban ‘juzgar’ al presidente Belisario Betancur. ¡Vaya forma de hacer justicia, sustituyendo a la Justicia! El resto lo sabe todo el mundo, sin que aún se sepa nada. Un verdadero holocausto (un holocausto es una gran matanza de seres humanos; un evento en el que se quema toda la víctima).2. Nuestro ‘holocausto’. 23 años después, el 1º de septiembre de 2008, el terrorismo dejó a nuestro Palacio de Justicia en átomos volando. (Años atrás le había correspondido al Comando de Policía). A falta de casa, nuestra justicia tuvo que despachar bajo los puentes, en cocinas y cocinetas, casi en ratoneras, en algunos casos. Ni siquiera en un mismo lugar: el don de la ubicuidad: un juzgado aquí, otro allá, otros acullá. La ciudad se transformó en un juzgado ambulatorio: sin sede, sin quirófano propio. (Ambulatorio: de ambular, de andar, de ir de una parte a otra). Colombia es de los países con mayor morosidad judicial. Pero en Cali somos campeones. Contribuye mucho el inmoral tinterillaje de los que congestionan los juzgados con demandas temerarias o de quienes utilizan la Justicia penal para materias diferentes. “Calumnia y denuncia que de la calumnia y de la denuncia algo queda”, piensan los chantajistas. Que a esos tales les caiga la Justicia disciplinaria y penal: por ejercer justicia antinatural o injusticia natural. Shakespeare: “Está armado aquel cuya querella es justa pero desnudo aquel cuya consciencia está corrompida por la temeridad, la arbitrariedad o la injusticia”.3. ‘Palacio’: no estornudar. Cinco años después terminamos el nuevo Palacio de Justicia de Cali. Pero el 8 de octubre de 2013 tuvimos el primer ‘corbatón’ porque no se entregaba la obra. El 22 de enero se descolgó el ascensor 6 metros (de allí que lo llamen el ‘descensor’). El 27 de enero se daría paso al servicio pero el 30 los trabajadores judiciales temieron entrar a la torre B, cuyo costo fue de $18.000 millones. Quedaba sin terminar la Torre A. Cuando fui a conocer el gran Palacio tuve que subir a pie 8, 9, 10 pisos, al lado de señoras entaconadas, asesantes, jadeantes. Miré los despachos donde no había cama pa’tanta gente: pequeños, estrechos, incómodos, llenos los pisos de expedientes. No me extiendo para no llorar. Por cierto, no se nos ocurra estornudar porque lo cierran. El palacio Pedro Elías ‘Serrado’. Se cierra por varicela o porque no hay plata para financiar la descongestión. Por esto o por aquello. Pero que se cierra, se cierra. Ahora, pues, la justicia cojea pero… no llega. Habrá que esperar a la justicia divina que quizás llegue primero. Nuestra justicia, pues, no ‘falla’, falla.

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