Obama sobre Osama

Mayo 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. EE.UU. respira. El operativo que eliminó a Bin Laden recuperó la imagen gringa en Occidente. Luego de Bush y con un Obama pendular, Estados Unidos palidecía ante el mundo. Por dentro, a Obama le aprecian sus calidades personales, pero no lo ven como un estadista salvador: definitivamente no es Clinton. Por fuera, lo respetan protocolariamente. Ninguna encuesta lo muestra como un árbitro que inspire, al menos, miedo. A EE.UU. le fue mal en Irak y el problema en Afganistán se encuentra amorcillado. Algo lograron en Egipto, pero de Libia se fueron asustados. Y a Obama lo tiene caminando lento el peso en su cuello del Nobel de Paz. Pero, ¡oh sorpresa!, se atrevió a la decisión final contra Osama. 2. Flores a Obama. Desde el pasado domingo le prenden velas a Obama y a EE.UU. El Secretario General de la ONU, la Unión Europea y la mayoría de gobiernos de Occidente han repetido dos palabras: felicitación y agradecimiento. En Oriente, sobre todo entre árabes musulmanes, la opinión se divide. Era de esperar. Aquí, Osama era el diablo, pero allá, para muchos, el diablo es Obama. 3. Soberanías soberanas. Soberanía significa máximo poder en el ámbito interno y poder exclusivo frente a las demás naciones. Aquí viene el tema de interés nuestro. Los gringos recorrieron el mundo para llegar a Pakistán con todo tipo de medios logísticos y bélicos. Atravesaron la nación. Entraron al búnker de Bin Laden. Lo mataron. Se lo llevaron y, luego de hacerle todos los exámenes de rigor, lo arrojaron al insondable y frío infierno del mar. “Que lo vayan a buscar allá donde pueden rendirle honores de dios decadente, de señor y dueño de todas las cavernas”. Acto seguido, el Presidente americano le envió un piquito telefónico al de Pakistán, le contó la gracia que acababa de hacer en su patio, le dijo adiós nuevo mejor amigo y, como quien cuenta un chiste, le agradeció “su valiosa colaboración”. ¿Cuál soberanía?: flores, velas, felicitaciones y agradecimientos para el gringo.4. Sucumbimos en Sucumbíos. Nosotros, desde aquí, disparamos para eliminar al terror criollo, don ‘Raúl Reyes’. Casi sucumbimos en Sucumbíos: en lugar de flores nos llovieron denuestos: carniceros, violadores de soberanía, marionetas del gringo, ruptura de relaciones al sur y al oriente, aislamiento de hermanos y vecinos. El presidente del Ecuador, levantado como una cobra, nos dio toda la ‘correa’ del mundo. Y el planeta entero, muy poético: ¡Ah, la soberanía ecuatoriana!5. Paradoja de paradojas. Al actual presidente Santos un juez del vecindario, apoyado, al parecer, por toda la Justicia y el Gobierno ecuatorianos, quería enviarlo a las mazmorras. Y el mundo allí. (Esperemos que ningún juez o funcionario pakistaní encarcele a Obama).Ecuador nunca nos explicó nada. A Pakistán, en cambio, le pondrán los reflectores: por qué estaba Bin Laden en su territorio, por qué no habían maliciado de la opulenta mansión-búnker de un mensajero cerca de la capital y de sus cuarteles, por qué no lo localizaron (si es que algo no sabían): ¡Que respondan! Una gota. Entre tanto, sigamos averiguando para qué puede y debe usarse la soberanía de los Estados. Ojo Venezuela, ojo Ecuador.

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