‘Mega-sobras’ y ‘Humero’

‘Mega-sobras’ y ‘Humero’

Noviembre 16, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. ‘Mega-sobras’. Advierto que me gustan todos los proyectos que se desarrollen en nuestra cataléptica urbe. No son una opción: las obras son una imperiosa necesidad para que Cali no se convierta en una escombrera: se requieren para maquillar el cuerpo pero también para elevar el alma ciudadana hacia el desarrollo, la movilidad y la funcionalidad. No puede quedarse uno en la tesis de que nada se haga porque algunos pudieran robar: el Estado está obligado a controlar y sancionar y si no puede hacerlo, que se elimine el Estado y nos lancemos a la anarquía total.Pero es necesario y urgente asegurarse de que los proyectos culminen bien, para evitar que la administración entrante sea receptora de serias dificultades. Para ello hay que saber de dónde vienen los proyectos y para dónde van. Me comentaba un alto funcionario de anterior administración que todas las obras iniciadas o por iniciar reposaban en el banco de proyectos del Municipio y que el actual gobierno local desempolvó algunas, derramó sobre ellas la bendición universal de la valorización y las llevó a la pila bautismal con el pomposo nombre de megaobras. ¿Para dónde van? Nos lo dirá la siguiente información: cuánto se ha recaudado, cuánto se ha gastado, cuánto se ha ejecutado, cuánto queda por cobrar, cuánto queda por hacer. Podrán dormir en paz los caleños y el nuevo alcalde si los balances cuadran de tal manera que los recursos alcancen, que los flujogramas y los cronogramas coincidan, para seguir “remodelando el cielo” y “haciendo milagros”. Así evitaremos que en lugar de unas verdaderas megaobras el próximo alcalde deba resignarse a lidiar con unas incosteables ‘mega-sobras’.2. 'Humero' en la Gobernación. Hoy, martes aún no sabemos quién es nuestro gobernador. Lo único claro es un oscuro e inmenso 'humero'. Se conoce que la Unidad Nacional no funcionó aquí y que, entre otros, parecen haber perdido los conservadores y los liberales (más la U, más Cambio Radical, más otros más). ¿Quién triunfó, entonces? Lo grave es que no se sabe: ¿Ganó, realmente, Héctor Fabio Useche? Él tendrá que probar, a su edad corta y a su experiencia breve, que tiene las condiciones para desempeñar el delicado cargo por sus propios medios, méritos y virtudes. No sobra recomendarle que gobierne con su propio 'yo' (no con un 'super-yo' que lo someta o con un 'ello' alegre que lo descarrile). Tendrá que acumular mucha experiencia y madurez en poco tiempo para tener presente su deber de buscar el bien común y no el bien de nadie en particular. Deberá gozar de valor civil, audacia y habilidad para desempeñarse como autoridad luego de unos resultados tan ajustados: autoridad civil (que el derecho sea indiscutible y el poder plenamente legitimado) y autoridad moral (tanto el buen ejemplo como el mal ejemplo del gobernante cunden). Autoridad es realmente la palabra en juego, bien se piense, con la escolástica, que toda autoridad viene de Dios y la ejercen los hombres o bien se crea (con Jefferson y la soberanía popular y constitucional) que toda autoridad proviene del pueblo y a él pertenece. Si así no fuere, el novel mandatario se enfrentará a todo un Valle de ‘indignados’.

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