Los cortes de una Corte

Marzo 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. La Corte Constitucional. ¿De dónde surgió esta Supercorte? Todo el mundo sabe lo que sigue. Anteriormente existía la Corte Suprema de Justicia con una Sala Constitucional. A esa sala correspondía la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución. La Constitución que hoy nos rige desde 1991 creó “la jurisdicción constitucional” con una Corte independiente. “La Constitución será lo que la Corte diga lo que ella es”.Con la crisis del alto tribunal, han surgido muchas preguntas. ¿No estábamos bien con la Sala Constitucional como para crear otra Corte? ¿Para qué cambiar la cooptación anterior por designaciones a cargo del Congreso y la politización consiguiente? Habiendo órganos judiciales de cierre de los procesos, ¿para qué dejar a la nueva Corte el cierre después de los cierres en caso del fallo de ciertas tutelas contra decisiones de otros tribunales: recordar los “choques de trenes” intercortes. ¿Para qué atribuirle a la altísima Corte Constitucional decisiones que para algunos significan verdaderas maneras de legislar (en lo legal y aún en lo constitucional): ¿eventual sustitución del propio Congreso? En fin.2. Pero el cuento es otro. Una nota de prensa no es escenario para discernir sobre temas académicos de la más alta sofisticación. Quiero aquí sólo retomar un antecedente en esta materia. Con un ilustrado amigo recordamos el pasado lunes “la pequeña constituyente” en tiempos del presidente Alfonso López Michelsen. Se tramitó un acto legislativo (el No. 2 de 1977) que pretendía delegar en una Asamblea Constituyente (“pequeña”, porque abordaba en esencia dos temas: el régimen territorial y la reforma a la Justicia).Pasaron los debates de rigor y la Sala Constitucional declaró exequible el acto legislativo. Empero, la Sala Plena de la Corte determinó que era inconstitucional. De modo que la sala especializada en temas constitucionales dijo que sí mientras la mayoría de las otras salas (laboral, civil y penal) sentenció que no. El argumento de fondo, si no recuerdo mal, radicó en que el Congreso no podía delegar su competencia en un órgano que decidiría sobre temas de tanta importancia. Además, “la pequeña constituyente” si bien lo haría por breve término no tendría los ocho (8) debates de rigor exigidos para los actos legislativos.3. ¿Para dónde va el cuento? El presidente López Michelsen, ilustre constitucionalista por demás, se dolió de que los no calificados magistrados pasaran por encima de los expertos en la materia constitucional. Y propuso, desde entonces, una jurisdicción constitucional especializada. Esta se concretó catorce años después con la Constitución de 1991 que hoy nos rige, con la pomposa Corte Constitucional en grave crisis. De seguro hubo tratadistas y expertos que durante esos tres lustros propusieron la figura con sólidos argumentos. Pero no se le puede desconocer al expresidente López su precoz aproximación a la figura. Para bien o para mal. Y, según algunos, para sacarse la espina de la derrota de la Corte Suprema contra la Sala Constitucional.Recuerda un amigo, de memoria privilegiada, una anécdota importante. El ponente de la inexequibilidad fue el magistrado (un penalista) José María Velasco Guerrero quien festinó su tesis públicamente. Allí nació la deletérea “justicia desde los micrófonos”: ¡Horror!

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