Locos pero felices

Abril 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Estamos locos Lucas. Que somos los segundos del mundo en ‘locura’. Pero de los primeros en felicidad. Con frecuencia hemos aparecido como un país de gente feliz. ¡Qué felicidad! Pero acabamos de clasificar como la segunda nación con mayores insanias emocional y mental. ¡Qué desdicha! : 4 de cada 10 padecemos desarreglos en la materia. (Yo creería que es mucho más: ¿Quién, por ejemplo, no siente o ha sentido, por lo menos, ansiedad o algo de depresión en este medio violento y descuadernado? Habría que ser de piedra o de palo). Pero todo lo embozamos con rumba y alcohol. Si un niño nace, si un joven se casa o si un viejo muere, se lo beben, se lo bailan.En realidad, ¿qué tanta es la felicidad o qué tanta es la manía? La manía consiste en un desbordamiento de optimismo o de alegría o de hiperactividad sin ninguna causa lógica.Si uno quisiera explicar por qué somos, a un mismo tiempo, felices y tristes, tendría que concluir que con frecuencia en lugar de estar dichosos estamos en manía. Otra hipótesis: una cosa es ‘estar’ contento o alegre y otra, muy distinta, “ser perennemente feliz”. O ‘estar’ o ‘sentirse’ emocionalmente mal y otra ‘ser’ mentalmente enfermo. La verdad es que, por mucho que parezcamos equilibrados, la vida es de olas que suben y bajan. Así, pues, resignémonos a ser felizmente locos. Si en alguna época somos de allá y de acá es en la Semana Santa. Decimos llorar a Jesús pero, al rato, estamos de cara al sol, panza arriba. O nadamos en traguitos y nos vamos a la penumbra, panza abajo.2. De armas tomar. Otra estadística: somos también el segundo país en contaminación por armas y por cantidad de víctimas de la violencia. Así lo dio a conocer la Cruz Roja Internacional. Lo ideal sería desarmarnos todos. Pero vivimos en esta lógica: ¿Y si me desarmo, quién desarma al otro? Además (y es otra estadística) somos el cuarto país en morosidad judicial. Esto lleva a la justicia por propia mano. Lo esencial: desarmar los espíritus. Lo difícil: llevamos 200 años entre guerras, guerrillas, paramilitares, crimen organizado, crimen callejero. La historia vivida sólo nos enseña la ley del Talión: ojo por ojo. Desgraciadamente.Sólo una total reingeniería social puede generar convivencia efectiva. Varias veces he mencionado la necesidad de instaurar “el efecto 1 a 100”: uno influye en diez y diez en cien. Pero ese es un tema largo y hondo que aquí no cabe. Sólo así formaremos capital social el cual se puede definir con una palabra mágica que se nos ha extraviado en la vida: confianza.3. ZDC y RC. Ya que estamos en Semana de Pasión, otro padecimiento: vivir en la ZDC (Zona de Confort o de Conformidad). La ZDC consiste en la incapacidad de movernos hacia lo que resulta diferente o desconocido. A la ZDC se le suele agregar la RC (Resistencia al Cambio). Es mejor siempre “lo malo conocido”: “Aquí estoy y aquí me quedo”. No arriesgar nada, “deje así”. La verdad es que tenemos que sacudirnos, movernos, no entrar en estado de catalepsia. De allí surgen la imaginación, la innovación, el progreso. Hoy se nos enseña que tenemos que estar siempre en movimiento: actuar. Sin hacernos los felices ni los locos.

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