Lloriqueos y fin del mundo

Lloriqueos y fin del mundo

Enero 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Emociones sin emoción. Según varios medios internacionales, un nutrido grupo de desnutridos norcoreanos lloró hasta la histeria, por decreto, la muerte del querido líder, Kim Jong-il. Y, al parecer, (¿también por decreto?), debieron manifestar júbilo por la designación de su hijo menor, Kim Jung-un, como nuevo líder en calidad de presidente de la Comisión Militar, máximo jerarca del Partido Oficial y nuevo Jefe de Estado. De Norcorea muy poco se sabe: se trata de una oscura satrapía inmisericorde que mata de hambre, ignorancia, represión, silencio obligado e incomunicación a sus más de 30 millones de oscuros y aterrorizados habitantes de amarillos ojos, oídos y bocas cerrados.Entre las emociones inconscientes de mayor contenido humano están, precisamente, la tristeza y la alegría. Contra la condición humana, las plañideras de historias y fábulas lloraban por contrato, pero lo hacían a voluntad. Pero el llanto y la exultación por obligación y por miedo a la represalia se lo inventaron los Kim Jung. Las armas de un ejército inimaginable no dejan para alimentar y dar empleo a una nación congelada que, para peor de males, tiene la gigantesca tutoría de los chinos. Murió el padre y lo heredó su joven, inmaduro y obeso hijo con cara de muerto. Así, ¿quién puede tener vida dentro o fuera de las fronteras norcoreanas? Me quedo con Colombia, el país más feliz de América y el quinto en el mundo, según reciente encuesta, porque aquí, aún con hambre, podemos reír y llorar cuando nos da la gana. 2. ¿Se muere el mundo? Ya se acabó el mundo en el 2011. Esperamos repetir el espectáculo del fin del mundo en el 2012 y en el 2020 y así…Con unos cuantos sabios, incluidos teólogos y exégetas, se hacía la siguiente reflexión. El universo es infinito, lo cual, de suyo, resulta angustioso. En ese universo sin fin existe un puntico perdido, conformando una galaxia con un sol y varios planetas, incluida la Tierra y, en ésta, habitamos 7.000 millones de infinitesimales hormiguitas en calidad de criaturas. Se preguntaban varios de los citados sabios: si nos crearon, ¿por qué y para qué, dado que Dios no requiere de nada ni de nadie, ya que Él es el Todo, el Absoluto, el Acto mismo, y, en cuanto tal, no realiza actos? Y siguieron las reflexiones de estos altos pensadores. Nosotros, insignificantes minicriaturas, ¿tenemos capacidad de ‘ofender’ a Dios? Y Dios, que es la Bondad y la Comprensión mismas, ¿nos va a juzgar uno a uno y probablemente va a condenarnos a un eterno e inextinguible fuego infernal? Ojalá otros sabios, más sabios que los anteriormente citados, nos iluminen para poder mantener imbuidos de un Creador, todo Bondad. Ojalá se abra un foro con brillantes opinadores, entre ellos el padre (frayle) Patiño o el ex sacerdote Gonzalo Gallo.Lo que definitivamente no nos cabe en la cabeza a quienes creemos en Dios es que Él haya creado un mundo hace millones de años para luego destruirlo. El fin del mundo es el que nos depara a cada uno de nosotros la muerte inexorable con la esperanza de una siguiente mejor vida. Pero escuchemos a los especialistas.

VER COMENTARIOS
Columnistas