La hoja en blanco

Diciembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Quienes tenemos el vicio de escribir nos tropezamos a veces con lo que García Márquez y muchos otros han identificado como la hoja en blanco. Consiste en un trance derivado de que no sabemos qué decir o nos enfrentamos a tal cúmulo de noticias y temas que no atinamos a cuáles aproximarnos.Hoy, por ejemplo, no sé si referirme a que cada año se nos acaba el mundo: ¿A quién le interesa que desaparezca la Tierra y para qué? Los humanos somos “briznas en la mano de Dios”: nos encontramos como puntos perdidos en el universo infinito y significamos muy poco en ese asombroso contexto. Además, del tema ha hablado todo el mundo, incluidos los ‘expertos’ que decían que sí y los más expertos aún que decían que no. Por mi parte he decidido esperar a los próximos 500 años.Entonces, dada la época, podríamos hablar de la Navidad. Navidad o Natividad se refieren al nacimiento de Jesús Niño. En muchísimos idiomas todo el mundo proclama una “Feliz Navidad” sin saber de qué está hablando. Incluso la desean quienes no creen en Jesús o en su origen y realizaciones como Dios ‘humanado’. Este año singular se ha discutido si hubo mula y si hubo buey en este divino natalicio: creo que nos debe dar igual dado que esos no son los ‘personajes’ que nos importan. Hasta ahora no se sabe de ninguna protesta por parte de los excluidos o sea que a las mulas y bueyes de este mundo el asunto los tiene sin cuidado.Se tropieza uno, entonces, con el tema de la paz. Se trata de una discusión sin fin en la cual algunos destacan que del lado del establecimiento y de las instituciones las apuestas están divididas y que al interior de las Farc hay agudas divisiones que no permitirán concretar una paz efectiva, se firme lo que se firme. Para los más crédulos la paz es un hecho: “Oh gloria inmarcesible, o júbilo inmortal…la libertad Ublime…”. ¡Que hable el 2013, un muy incierto año preelectoral con un eventual bajonazo en el PIB!Sigue esta página en blanco cuando asoma el tema de la reforma tributaria. Para algunos resulta muy inteligente facilitar la formalización de empleos sin las arandelas parafiscales mientras otros (Sena, Icbf) claman al cielo de los Santos. También parece brillante la reducción de ganancia ocasional a fin de evitar las carambolas al transferir bienes entre vivos o entre muertos. He hablado con parlamentarios que se cogen la cabeza mientras piensan que votaron la reforma sólo por disciplina de Unidad Nacional (¿la que une los puestos?).El espacio de esta columna se agota y la página sigue en blanco. Entonces piensa uno reservar un breve espacio para decir que, con todo lo difícil que resulta, hay una tendencia a que en la Gobernación mejoren las cosas para limpiar nuestro pasado reciente sin que aún le podamos ganar al déficit. Y en Cali, luego de gobiernos (?) de locutores y ciegos, de estadios, pantallas, pantallazos y mega-sobras, asoma una luz serena detrás del túnel. Mientras se arregla el interior de una casa convertida en escombrera, empezamos a olvidar, poco a poco, lo que hace poco nos cantaban: “Esta casa es mía, túmbenla”. Como puede verse, aquí no se dijo nada. La página que comenzó en blanco en blanco terminó. Feliz 2013

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