J.V. Borrero y más

Mayo 29, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. José Vicente. Duele que fallezcan personajes como José Vicente Borrero. Nos tuvimos gran aprecio (así nos lo manifestábamos). Fue una de las personalidades más versátiles que he conocido: brillante, divertido, ocurrente, imaginativo, culto y afectuoso; creo que todo el mundo lo quería porque él quería a todo el mundo.Personalmente le guardo gratitud imperecedera. Nombrado en la Dirección Regional del Sena me invitó a ser su subdirector pero solo lo acompañé en breve ‘asesoría’ porque yo me disponía a otros rumbos en la política regional. Cuando terminó el edificio del Banco del Comercio me invitó a sus amplísimas oficinas: “Venite para acá, tenés todo, secretaria, equipo de oficina y allí cuadramos el aspecto económico” (ese aspecto no lo pudimos cuadrar pero le agradecí su generosidad y su confianza). “Nos metimos en la grande”, me dijo un día: se refería a que él había iniciado el edificio Las Terrazas en Normandía y yo el Mediterráneo en la Circunvalación, ambos proyectados por ese gran arquitecto que ha sido Julián Guerrero Borrero. Tiempo después nos dijimos, con alivio: “El asunto nos salió bien”. Un día a mediodía (yo estaba de gerente de El País) me llamaron ‘José’ y su inseparable y adorable Yolanda a felicitarme porque habían sabido que yo sería el siguiente Alcalde de Cali. Mucho les agradecí, les dije que el rumor no era cierto y no pude contener una carcajada que, por supuesto, ellos no entendieron. Ocurre que acababa yo de llegar de una reunión con Rodrigo Lloreda Caicedo y otras personas allegadas a nuestro sector político en la cual, precisamente, se había acordado el nombre de José Vicente para la Alcaldía y al día siguiente fue nombrado en el cargo.Era muy entretenido y nutritivo charlar con ‘José’ por su gran ingenio, sus inagotables anécdotas recordatorias y su bonhomía. Un afectuoso abrazo para Yolanda, María Virginia, sus nietos, familiares e incontables amigos (todo Cali). Una inmensa pérdida para esta ciudad “de la cual nunca saldré ni en caso de que me regalaran la Presidencia de la República”, decía.2. La nota de Vallejo. Un amigo me pasó un ejemplar de El Espectador y me pidió leer y comentar un artículo del escritor Fernando Vallejo. No recuerdo haber leído algo más repulsivo. Así como ha expresado odio por la patria, llegó al colmo de vituperar al nuevo Papa Francisco y a todos sus antecesores, casi hasta llegar a San Pedro y al mismísmo Dios, en la persona del Espíritu Santo. Se puede ser ateo, agnóstico, incrédulo pero columnas tal agresivas y groseras nadie tiene derecho a permitirse. Aunque El Espectador es el más antiguo de nuestros periódicos y siempre ha hecho gala del mayor respecto a la expresión y la opinión de sus colaboradores, hay casos tan extremos como el de Vallejo que quedan como un lunar negro y nauseabundo. “No se puede vivir con tanto veneno”.3. Elecciones. El proceso electoral que culmina en marzo y mayo de 2014 es un misterio, como todos, pero el actual tiene dos ingredientes muy complejos: el proceso de paz y la posible reelección. Paz, ojalá. Reelección, ojalá no.

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