“Haga usted esa paz”

“Haga usted esa paz”

Junio 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Visita inesperada y desesperada. Me visitaron Juan Manuel Santos y ‘Timochenko’. “Haga usted esa paz como quiera. Nosotros respaldamos su decisión. Nos cansamos de que en La Habana hablen y hablen y no salen con nada. Vamos para tres años y no hay luz verde. Durante unas semanas nos asomamos a las deliberaciones, sin ser vistos. Sólo escuchamos discursos como los del Congreso. Oigan esto”.2. La voz de las Farc. Se cuchicheaban los de las Farc y le daban la palabra a uno de ellos. Me toca el turno, decía alguno y así, sucesivamente. Si se trataba de ‘Iván Márquez’ decía lo que habían determinado en los cuchicheos: “Las Farc encarnamos el dolor, la pobreza, el abandono, la tristeza, la desigualdad, los atropellos de la oligarquía, incluso padecemos los bombardeos contra nuestros pobres e indefensos militantes. No nos dejan hablar por los medios, nos calumnian, nos discriminan, nos impiden hacer política y, además, nos bombardean por defender los intereses campesinos y proletarios. Por perseguir la equidad para todos quieren que nos desmovilicemos, que nos dobleguemos, que entreguemos las armas, que devolvamos los niños, que levantemos las minas que nos defienden de la tropa que nos asedia, que no secuestremos ni narcotrafiquemos. ¿De qué quieren que vivamos? ¿Cómo compramos suministros y dotamos a nuestras tropas perseguidas? ¿Cómo quieren que hagamos política sin que podamos acceder al Congreso? ¿Cómo vamos a someternos a las urnas sin recursos y sin armas? Sólo desean meternos a la cárcel dentro de un proceso de justicia transicional que exige: verdad, justicia y reparación. ¿Verdad?: pero si reconocemos nuestros pecados después nos juzgan por ellos. Además, somos sólo víctimas. ¿Reparación? Que repare el Estado con un 3% del PIB por varios años: nosotros no tenemos por qué entregar nuestros modestos ahorros. ¿Y justicia?: para las oligarquías ‘justicia’ quiere decir cárcel. No vamos a firmar un acuerdo para que nos encarcelen. Están locos. Firmamos y hacemos la paz si nos dejan el medio país que hoy tenemos invadido. Déjennos concurrir con nuestra gente a las corporaciones públicas, a las alcaldías y gobernaciones. Desde ya cese bilateral al fuego”. “¿Sí o no?”, pregunta ‘Timochenko’ al Presidente.3. La voz oficial. Santos, antes de responder, pone una grabación de sus delegados en La Habana. Interviene Humberto de la Calle con el beneplácito de sus demás compañeros. “Nosotros nos la estamos jugando por la paz para que cese esta guerra de medio siglo. No más terrorismo, no más ataques a poblados humildes. No más minas. No más atentados contra personas y oleoductos. No más reclutamiento de niños. No más artefactos explosivos. Nada de narcotráfico. Cese al fuego, unilateral e indefinido. No se trata de dejar la armas sino de entregarlas, con certificación internacional. Toda la verdad. Reparación de las víctimas con sus recursos. Y justicia: tiene que haber cárcel como ocurrió con los ‘paras’ ya que así lo exige la Corte Penal Internacional. Cero impunidad exige el país”.“¿Sí o no”?, pregunta el Presidente a ‘Timochenko’.4. La decisión final. Ni el uno ni el otro ceden. Me insisten, entonces, desesperados: “Haga usted esa paz como quiera o como pueda”. Y yo les respondo: si me dan 50 años, lo pienso.

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