Fútbol: Terapia y manía

Julio 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1.Salud física y mental. “Mens sana in corpore sano”: nos pone bien todo ejercicio que una cuerpo y mente. Es mejor bailar que caminar porque el baile te exige concentración y coordinación. Todos los deportes te exigen esfuerzo mental. “La salud y el ánimo se ayudan mutuamente”. “La salud es la primera de todas las libertades” (Amiel). “La salud no es una condición de la materia sino del espíritu”. “Para conservar la vida hay que aumentar la actividad corporal y psíquica”. “El cuerpo y la conciencia, aunque distintos, son inseparables”. Es remedio antiestrés, es relajación, es alegría: son neurotransmisores, dopaminas que irrigan, alimentan y elevan el cerebro. Sin embargo, algunos han llegado a simplificar que los futbolistas trabajan sólo con los pies. Error. El motor es el ánimo. El combustible es la ilusión. El centro ordenador es el cerebro. Al fin de cuentas, el cuerpo es mero instrumento del alma. 2. Fútbol-manía. El fútbol, el deporte en general, es salud y vida para el practicante. Pero los futbolistas no están solos. Allí vibra la masa. Y la masa produce alegría o terror. Se anima a los propios y se insulta y amenaza al adversario. Son miles de voces, gritos, pitos, bubuselas, corazones vibrantes, himnos y cantos de amor y loor, salvas de ira y artillería desenfrenada. Ganar es la vida pero perder es la muerte: es la fortuna o la desgracia, es la magia blanca o la magia negra, es el cielo o el infierno. Nuestros dioses y tus demonios, figuras de adoración o de repudio, según la camiseta. Estas cosas llegan a extremos insospechados. ¿Recuerdan los tiempos de “la violencia” cuando nos matábamos según el color de la corbata o la camisa: muera el azul o muera el rojo, de la manera más atroz : el corte de franela (¿lo olvidaron?): te degollaban y tu lengua colgaba de corbata. Ahora ocurre según el color de la camiseta. Una sobre-identificación con el grupo a través de barras bravas. Pan y circo. Por un autogol mataron a un astro como Andrés Escobar. Ojo con sacar la camiseta roja o la verde entre nosotros. Pasamos de una sana terapia para la integración social, de un vistoso, virtuoso y feliz deporte de masas, de noventa minutos de escape, de supuración de adrenalina nutritiva, a un opio de grandes públicos enloquecidos. Masas bipolares que pasan de la euforia maníaca, de la histeria colectiva a la depresión suicida. ¡Cuántos muertos por la “felicidad” y cuántos auto-eliminados por la frustración de una ilusión perdida! Y pobres madres.3. Guerra es guerra. En la Grecia antigua, cada cuatro años las Olimpíadas daban una tregua a las luchas entre ciudades. Los ingleses inventaron el fútbol hace siglo y medio pero casi se destruyen con los hooligans. El fútbol como simbólico sustituto de guerra: los himnos nacionales de soldados en batalla, el balón como proyectil contra el otro, los “disparos” que eliminan al rival. Vencer o morir.4. Negocio de negocios. Todos los negocios se mueven, lícitos e ilícitos. Estrellas fulgurantes, sueldos planetarios, instrumentos de poder, modelajes, pasarelas y exhibicionismos lúbricos, publicidad y más publicidad. Y la corrupción viva y floreciente con presupuestos descomunales, con estadios y obras inútiles. Brasil: O mais grande do mundo pero con una inmensa lágrima.

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