Fiscalizar la Fiscalía

Julio 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Perfil del Fiscal General. A Néstor Humberto Martínez todo el mundo lo conoce. Y lo reconoce como jurista, como político, como estratega, como conciliador. Lo escogieron como se selecciona a un buen gerente. Hay mucho por administrar: miles y miles de funcionarios y un presupuesto gigantesco. La paradoja consiste en que, sin embargo, no hay suficiente gente ni suficiente plata para tantísimos casos. Conozco personas en la rama con más de veinte años sin posibilidades de ascenso. Es una planta estática. Y en materia de salarios tocar a uno equivale a mover un mundo. Se trata de una escala salarial lenta y pesada. Claro, como en todas partes, hay unos cuantos que tienen corona, pero en los altos círculos bogotanos.2. No es penalista. Nadie lo puede todo. Martínez es gran jurista y eso da criterio para cualquier rama. Para asuntos técnicos y de procedimiento cuenta en la entidad con asesores calificados. Pero el conjunto de condiciones que tiene el personaje no se encuentran con facilidad en otros. Lo importante es el promedio de aptitudes y virtudes, según considera la Corte que lo seleccionó. Ser penalista no lo es todo. Miremos el trago amargo que pasó el país con el antecesor.3. Amigos. Para algunos es un defecto que el Fiscal cuente con un millón de amigos. Sobre todo, entre los mandamases del país. Eso no es malo per se. Tener amigos de distinto linaje facilita el conocimiento de la realidad nacional. Graves serían los favorecimientos indebidos por fas o por nefas. O las persecuciones por razones políticas.Me gustó que el Fiscal remitiera los casos de duda a la propia Corte. Que si hay un impedimento o una interinidad sea la misma Corte Suprema la que designe un Fiscal ad-hoc para cada caso. No se tratará, en ningún caso, de un subalterno suyo. Queda así el alto tribunal investido de facultades que prevengan subordinaciones amañadas.4. Creo en la Fiscalía. Por no ser penalista no he tenido mucho contacto con la Fiscalía. Sin embargo, tengo conocimiento de Fiscales probos y eficientes que nos hacen sentir tranquilos a los ciudadanos. Sé que faltan fiscales y personal de apoyo, especialmente de Policía Judicial. Las demoras están justificadas en muchos casos. Hay fiscales demasiado saturados de casos a los que, por buenos, les remiten montañas de negocios. Pero tengo fe en que la justicia llega así a veces tenga que cojear por falta de tiempo y de recursos.5. ¡Que tiemblen los bandidos! Conozco por ahí al menos un caso en el que los bandidos serán debidamente sancionados. Pagan o pagan, sin atenuantes. Tarde o temprano. ¡Que tiemblen los bandidos ha dicho el nuevo Fiscal! Que haya verdad, que haya justicia, que reparen los daños. Y que no repitan sus fechorías.La ley les da salidas aún a los culpables. No sólo por la confesión y la sentencia anticipada sino por el principio de oportunidad. Que delaten a los demás y salden sus deudas. Que permitan el desmonte de sus estructuras criminales y colaboren para que el peso de la ley les caiga a todos los responsables. Y que esos tales no se escondan ni extorsionen ni amenacen a sus víctimas.6. Posconflicto. Además del oficio ordinario, esta Fiscalía tendrá que alimentar al nuevo Tribunal de Paz y liderar aspectos esenciales del posconflicto. Así sea.

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