Fe es creer...

Agosto 23, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Colombia – Venezuela. Para las relaciones binacionales, Colombia está sintonizada con su gobierno, o sea que, en la materia, Santos es Colombia. En el caso del vecino, el problema consiste en que una cosa es Venezuela y otra Chávez. El corazón venezolano se funde fácilmente con el corazón colombiano, porque sus almas son hermanas gemelas y, por tanto, se requieren recíprocamente: historia, costumbres, culturas, comercio. Pero el inconsciente chavista es otro cantar: daríamos cualquier cosa por desentrañar esa ciclotímica montaña rusa que salta de la euforia maníaca a la depresión paranoide. A mi juicio, Chávez voló a encontrarse con Santos (casi no lo deja posesionar) porque Uribe lo desnudó ante el mundo y tenía urgencia de repetir una y mil veces que no apoya ni apoyará el terrorismo: aunque sea mentira es mucho cuento. En realidad, sus palabras en San Pedro Alejandrino, con Bolívar por testigo, iban dirigidas a la OEA, al continente, al mundo entero, incluida la Corte Penal Internacional: no soy el demonio y el monstruo que pintan: “Soy San Chávez”. Esperemos que todo concluya bien y que los acuerdos en seguridad, comercio y pagos tengan feliz desarrollo, con un coronel que jura arrepentimiento: “Créanme”. Los avances en Caracas han sido alentadores. Fe es creer lo que aún no hemos visto aún pero esperamos ver.2. Cultura y educación para el Valle. Además de la Vicepresidencia y de otros cargos en diversas áreas, nos han dado los ministerios de Educación y Cultura. Estas dos áreas son los principales desencadenantes de desarrollo. La educación es la reina del desarrollo humano. La cultura es, nada menos, la forma como una sociedad tiene organizada su escala de valores (en trascendencia, en historia, en costumbres, en artes, en gastronomía, en prospectiva). Ojalá le mejoren la platica. Las dos ministras tienen las mejores calificaciones y debemos apoyarlas con entusiasmo. Fe es creer en ellas.3. Gobernación. Al escribir esta nota (el pasado viernes) no se sabe lo que ocurrirá con la Gobernación. Si el gobierno acoge el concepto de la Sala de Consulta del Consejo de Estado, en armonía con el criterio del Consejo Superior de la Judicatura, habría elecciones. De lo contrario, seguiría el gobernador encargado, Francisco Lourido. Me gusta más la segunda opción por el altísimo costo de unos comicios y porque evitaríamos el riesgo de unas elecciones en el raro escenario que vive nuestra política regional, con sus pines, abadías y martínez y con las sinuosidades del Alcalde de Cali. Lourido podría ser la punta de lanza para romper el marco siniestro en que nos debatimos. Hace año y medio elaboramos un documento con un selecto grupo de dirigentes preocupados por el alud de escombros que amenazan con sepultarnos. Se trataba de un grito casi desesperado convocando a la sociedad para recuperar, unidos, las alturas de una democracia limpia. La encargatura de Lourido y la posibilidad de unas elecciones transparentes a finales del 2011, nos caerían del cielo para revertir el camino hacia el abismo. Fe es creer que saldremos de esta arena movediza.

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