Estanislao Zuleta – Gaviria

Estanislao Zuleta – Gaviria

Marzo 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Maestro sin maestros. Estanislao Zuleta: una sorpresa sorprendente. De estos ha dado pocos Colombia. Y quizás el mundo. Un paisa de Bogotá y, sobre todo de Cali. Dejó el colegio al terminar cuarto de bachillerato y se dedicó a ser su propio maestro. Y a ejercer, luego, como profesor de universidades como la Nacional, la de Antioquia, la del Valle, la Santiago de Cali.Pocos autodidactas tan prolíficos e iridiscentes. En 55 años de existencia absorbió todos los campos del conocimiento y los vertió en artículos, libros, conferencias. A qué horas estudió y enseñó Filosofía, Educación, Psicología y Psicoanálisis, Economía, Ciencias Sociales, Política. Devoraba, bebía, ‘bogaba’. Lo recuerdo saboreando agua, una jarra tras otra, mientras disertaba con su voz pausada, mirando a ninguna parte, concentrado en cada palabra, en cada pensamiento.2. ‘Psicoanalista’ de genios. Donde se localiza hoy el Colegio La Colina, en Menga, existió el Instituto Psicoanalítico Sigmund Freud. En la edad de todas las dudas y preguntas muchos asistíamos a escuchar de Zuleta la lectura de las obras de Freud. (En cierta forma psicoanalizaba al creador del psicoanálisis). Fueron más de cinco años de lecturas cuando en Cali Freud era un dios. En otros recintos se le disfrutó interpretando a Thomas Mann, a Dostoiewski, a Kafka, a Poe, a Nietszche, a Tolstoi, a la luz del psicoanálisis.En 1978 , con poco más de 40 años, publicó su ‘Teoría de Freud al final de su vida’; en 1985, ‘El pensamiento psicoanalítico’; un año después, ‘Psicoanálisis y Criminalística’; en el 2004, ‘El pensamiento Psicoanalítico’. Por estos conocimientos y mucho más, la Universidad Santiago de Cali había doctorado Honoris Causa en Psicología a quien alcanzó a ser su vicerrector académico, sin haber recibido clases de nada pero dando clases de todo, a todos.3. Imposible alcanzar su universo. Claro que Zuleta me interesaba. Era una rara avis en nuestro medio. Ocasionalmente le leí cosas. Una pluma clara, serena, densa, profunda. Hubiera querido conocer más de su obra en política, en literatura, en arte, en economía, en la realidad social. Pero era imposible una inmersión total en su universo. Justo que se rescate ahora para la posteridad la obra de este gran maestro, cuando llegamos a los veinticinco años de su temprana muerte y a los 80 de su nacimiento. Zuleta: ¡Chapeau!4. Gaviria: idea interesante. Tal vez porque está muy joven aún y fresco mentalmente, el expresidente César Gaviria sigue hablando y dando de qué hablar. No estuve de acuerdo con varias intervenciones suyas en la pasada contienda electoral pero, sin duda, fue factor decisivo en su resultado final. Hay que estudiar mejor la propuesta de cobijar con justicia transicional a todos los que han intervenido o influido en nuestro conflicto interno, con armas o sin ellas. Es cierto que en la solución deben estar todos los que son y no sólo todos los que están. Me parece una mirada integral a un problema que no puede limitarse al proceso de La Habana ni a la solución con las Farc. O todos en la cama o todos en el suelo. Pero con una respetuosa sugerencia: no equiparar a los subversivos, a los militares, a los particulares. Justicia transicional pero, como dicen los escolásticos: “Sí, pero distingo”.

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