Entre el Sí y el No

Entre el Sí y el No

Agosto 31, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Los del Sí. Oigo partidarios del Sí al Plebiscito del 2 de octubre, dentro de un mes. Lo que se firmó la semana pasada nos ubica un poco cerca del Nirvana. Basta que la guerrilla deponga las armas y abandone el narcotráfico. Sin armas sí hay paraíso. Y el castigo judicial a las Farc incluye trabajo en el campo para desminado, para acabar la minería ilegal, para convertir las armas en monumentos patrios. Pero, ante todo, para abandonar el narcotráfico en forma activa, desmontando cultivos, bloqueando el tráfico y el microtráfico, vale decir, eliminando el combustible de la guerra entre nosotros. ¡Oh gloria inmarcesible. ¡Oh júbilo inmortal! La paz sea contigo: daos entre todos la paz.2. Los del No. Si gana el No, fácil. Que sigan los diálogos. Es decir, unos nuevos diálogos que rectifiquen los errores cometidos. Fácil. Simplemente se les solicita a las Farc que suscriban un nuevo acuerdo. Allí se lograrán dos pequeñas reformas. Una, que acepten ir a la cárcel para eliminar el fantasma de la impunidad. Y dos, que renuncien a la elegibilidad, esto es, a formar parte de corporaciones públicas y a otros cargos de elección popular. Y algo más: que se comprometan a escarbar la tierra para eliminar las minas antipersona y a ser los grandes erradicadores de la coca del país, a sembrar personalmente todos los cultivos alternativos y a combatir a todo narcotraficante actual o potencial. Fácil.3. Los del Sí. Vamos todos al cielo. Habrá justicia para evitar injerencias de la Corte Penal Internacional. Todos confesarán. Y habrá absolución para ‘los buenos’ en forma de amnistías e indultos, como ha ocurrido en Colombia y en todo el mundo. Como dispone el Derecho Internacional: “La más amplia amnistía que resulte posible”. Y para ‘los malos’ (delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, entre otros : a) si confiesan y reparan y garantizan no repetición, entre cinco y ocho años, sembrando y rezando; y b) si no confiesan y son condenados, hasta veinte años de cárcel (la que incluye rejas). Pero que hagan política: preferimos discursos a lo ‘Iván Márquez’ que balas a lo carniceros. Además y sobre todo: somos casi cincuenta millones de colombianos que absorberemos a unos cuantos parlamentarios y a ocho o diez mil guerrilleritos. El sistema mismo se encarga.4. Los del No. Las armas serán endosadas al ELN y estas serán controladas por las Farc. Las bacrim, también en nombre de las Farc, seguirán en el narco y ‘luego partimos’. Esa tal justicia para la paz estará plagada de personas que harán justicia contra inocentes. Esto es, una cacería de brujas contra militares y policías, contra empresarios despojados, contra políticos “enemigos de la paz y guerreristas”, sobre todo, contra los líderes que pudieren ganar en el 2018. El pez gordo debe ser el expresidente Uribe. Ese ejército de guerrilleros sueltos nos acaban políticamente con disciplina militar, con trabajo incansable y con obediencia ciega a sus grandes jefes. Vendrá el castrochavismo.5. Los del Sí. ¿Cuál castrochavismo? Ya los Castro estarán controlados por Washington. Chávez no existe y Maduro no resiste un referendo ni unas nuevas elecciones. Repasemos desde el Siglo XIX y desde la Guerra de los Mil Días todo lo que ha padecido este país. Créanlo: no va a pasar nada.¿Sí o No? Piénselo bien.

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