Enepecu y Pecosan

Agosto 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. El mantra Npcu. Hoy todo el mundo sabe en qué consiste meditar. Aunque hay muchas técnicas, lo esencial consiste en un ejercicio de concentración para relajar mente y cuerpo. Siéntese cómodamente y repita mentalmente una palabra o frase (en sánscrito se denomina mantra). La repetición concentrada e ininterrumpida del mantra que usted escoja (ejemplos: “Dios mío”, “mente”, “amor”, “luz”) limpia la mente de otros pensamientos (la mente es la loca saltarina de nuestro ser), y cuando la mente se calma y relaja el cuerpo sigue su ejemplo. Es un paso para el Nirvana, la paz, la iluminación, la espiritualidad, la felicidad. Es fácil y barato: basta estar yo con yo. Bien. El presidente Santos comentó que medita (buen punto) y que su mantra es Enepecu (No peleo con Uribe). Esto podría llevar a pensar que el mantra del expresidente es PCS (Peconsan: Peleo con Santos). De Uribe se sabe hace tiempo que domina la técnica meditativa y el yoga Nydra (de relajación profunda): en minutos Uribe logra un estado de profunda concentración meditativa y relajante (¿qué tal que no lo hiciera?). Lo del mantra de Santos no pasa de ser un chiste y la suposición sobre un obsesivo mantra antisantista de Uribe es una quimera. La meditación no funciona así. Y es que tampoco funciona así la supuesta pelea Uribe-Santos.2. Usted manda. Al cumplirse el sorprendente primer año de gobierno santista, todos los analistas incluyen comparaciones entre el gobierno anterior y el presente, entre las popularidades del exmandatario y del actual Presidente, entre los indicadores políticos, sociales y económicos de las dos administraciones. Pero, sobre todo, en la que se identifica como la pelea del año. Yo no veo así la tal pelea. En efecto, sobre lo esencial no discuten: ¿quién puede suponer que Santos va a atacar la seguridad democrática que le tocó liderar como Ministro de Defensa? La confianza inversionista (segundo huevito de Uribe) no está en disputa (¿no es ese, acaso, un supuesto de la prosperidad democrática?). Y el tercer huevito de la cohesión social es precisamente el énfasis de la lucha contra la pobreza y la inequidad con el que desea caracterizarse Santos. Son, entonces, pasos de un proceso: si no hubiera habido un Uribe no habría un Santos. Los huevitos son ahora pollos y ojalá sean pronto gallos, pero no de pelea.O sea que en lo fundamental (como incluso lo destaca el ideólogo del Polo, el doctor Gaviria) no hay diferencias de fondo entre Uribe y Santos. Hay grandes diferencias de estilo, de tono, de circunstancias, tiempos y momentos. Por eso, aquí ocurre como en la peleas de parejas: olvidan lo esencial y disputan y se divorcian por lo accesorio. ¿Cómo se resuelve un conflicto de pareja? Sencillo: que el varón le reconozca a la mujer un hecho indiscutible: “usted manda”. Eso tiene que hacer Uribe con Santos y ‘santo’ remedio: “Usted manda, Presidente”. Claro: si no se reconocen las realidades personales y políticas las diferencias de forma pueden terminar en muerto. Ese muerto sería el partido de la U que hasta ahora parece reconocer, al tiempo, las jefaturas de Uribe y de Santos aunque con las actuales quisicosas sus integrantes no saben a ciencia cierta qué son, quiénes son, dónde están, para dónde van ni de la mano de quién.

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