El Sí del No

Octubre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Sin veneno. Tiene razón la canción de Shakira: “No se puede vivir con tanto veneno”. Han comenzado a ceder un poco los picotazos de los distintos halcones. Ahora es unánime el estribillo: “Todos queremos la paz”. Los jóvenes del país salen a las calles y plazas sin discriminar entre “buenos” y “malos”, entre pacifistas y guerreristas. No queda un solo guerrerista. La juventud rechaza a los funcionarios y politiqueros. Claro que deben tener una brújula a fin de que su esfuerzo no quede como un canto a la luna. Ojalá puedan amordazar a quienes sólo ven problemas en cada posible solución. Aún hay mucho Benedetti (¿O beneneti?) que se enloquece cuando ve un micrófono . Y mucho Juan Carlos Vélez con torpezas inauditas. Y, en el vecindario, mucho Maduro como profeta de desastres.2. El Nobel. Vivíamos la sorpresa general del No donde aparecía una paloma sin alas en la Presidencia y una rediviva Ave Fénix uribista. Y nos cayó el Nobel. Todos debemos reconocer en Santos su innegable, esforzada e incansable vocación por la paz. Esto refuerza las instituciones y abre caminos de paz, ahora con autoridad nacional e internacional. Al Presidente corresponde administrar el orden público, tiene facultades para desarrollar procesos de paz y es actor principalísimo en los acuerdos. Tenemos que aprovechar la situación. Y amarrar al ELN.3. El Sí del No. Luego del No hubo toda clase de tesis. Desde los que dijeron que los acuerdos de La Habana habían desaparecido por completo hasta los que afirmaron que estaban plenamente vigentes; que habían sido firmados en presencia del mundo entero; que tenían rango de Acuerdo Especial, casi con categoría de tratado; que el alcance del No es político pero sin efectos jurídicos.Por fortuna, los del No aclararon: su triunfo también fue por la paz y reconocía aspectos positivos al convenio con las Farc. Eso sí, con ajustes y reformas en varios aspectos medulares.El expresidente Uribe tenía unas líneas rojas: cárcel para delitos atroces, no elegibilidad por crímenes de lesa humanidad, cambio al Tribunal de Justicia Transicional, respeto a nuestro modelo económico. Ahora esos inamovibles han sido reacomodados. a) La prisión puede ser en granjas agrícolas y con trabajos útiles contra el narcotráfico, aún pagados. b) Pueden ser elegibles una vez purguen parte de las penas. c) La Justicia puede acompasarse con la justicia ordinaria (una sala especial en la Corte Suprema y doble instancia) y/o toda exoneración debe cubrir, en igualdad de condiciones, a la fuerza pública, a los paras y aún a los demás condenados. d) Y respeto a la propiedad privada y a la libertad de empresa y de mercado.4. Lo que sigue. Entre el pasado lunes y mañana jueves deben comenzar a concretarse los nuevos acuerdos bajo la premisa del cese al fuego bilateral y “definitivo”. No estamos para diálogos y comisiones sino para concretar y proceder. “¡Paz ya!”, clama la gente. No creo que debamos pensar en nuevos plebiscitos ni en asambleas constituyentes, inciertas y eternas. Todo podría concretarse a nivel del Congreso, donde se obtendrían amplísimas mayorías para legislar en las materias, implementaciones, ajustes y aclaraciones pertinentes. En el legislativo, como constituyente delegado, se pueden ejercitar estos aspectos de la soberanía popular.

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