El grito del 20 de julio

Julio 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Junta de notables. La Junta de Notables de Santa Fe era un grupo de autoridades e intelectuales criollos del más alto nivel: José Miguel Pey, Camilo Torres, José de Acevedo y Gómez, Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano, Antonio Morales.Había ambiente. Ya en 1809 se habían producido gritos de independencia en Ecuador y Bolivia. Entre nosotros, había Juntas Independientes en Cartagena y Mompós. Sin olvidar nuestro glorioso 3 de julio en Cali.Ese día de mercado estaban decididos los notables. El propósito principal: que el Virrey, muy debilitado, constituyera la Junta Suprema de Gobierno integrada por los regidores del Cabildo de Santa Fe.Provocarían una reacción contra la Audiencia Española. Se urdió un pretexto. Se preparaba un banquete para don Antonio Villavicencio. Provocarían un incidente con un comerciante español quien tenía un negocio ubicado en céntrico lugar. José González Llorente era el escogido (la ‘papaya’). Antonio Morales le solicitaría un florero, un ramillete o un farol para adornar la mesa principal de Villavicencio. ‘Llorente’ se excusó porque el adorno estaba deteriorado. ¡Allí fue Troya!2. El florero. La pantomima estaba servida. Y siguió el sainete: don Francisco José de Caldas (el sabio) debería pasar por el lugar y saludar a González Llorente. Este saludo fingido le sirvió a Morales y a sus hermanos para armar un verdadero ‘grito’: ¡cómo era posible que Caldas saludara a un ‘chapetón’ enemigo de los criollos (americanos)! Se armó la tremolina: con Morales a la cabeza comenzaron a rugir que este español (y los españoles en general) habían despreciado y agredido a los americanos. Que habían ofendido y hablado mal de Villavicencio. Comenzó toda una bola de nieve. ¡Cabildo abierto!, ¡Viva el Cabildo! ¡Que caiga el mal gobierno! ¡Muera el bonapartismo! Piedras y objetos de una comunidad ofendida por la opresión. El virrey absorto.No se llegó a más porque el tamaño de la reacción popular se redujo. Indígenas y campesinos debían viajar a sus lejanos lugares de origen. Pero se llegó a la casa de la esquina de la Plaza. Hoy es la Casa del Florero. Se recuerda al “tribuno del pueblo”, José de Acevedo y Gómez: “si perdéis estos momentos de efervescencia y calor….”3. Antecedentes y peticiones. La perturbación parecía tener varios niveles. O se alcanzaba mayor autonomía y representación, o se lograría la independencia de la metrópoli o se buscaría conquistar el poder. España estaba frágil debido a la invasión de Napoleón en 1808. Se formaron en España juntas de Gobierno para resistir la invasión y ejercer gobierno en ausencia del depuesto rey Fernando VII, quien había abdicado en tal año. Esos gobiernos alternos tenían representantes de todas las provincias de España: eran en total 36 representantes de otros tantos reinos de las provincias peninsulares. Pero también estaban representadas las colonias el ultramar con tan sólo 9 representantes. Esta bajísima representación también nos tenía sumamente irritados.Para muchos historiadores la pretensión en Santa Fe y en las demás regiones no era aún la total independencia de la corona española sino la autonomía mayor. Y el repudio a Bonaparte. Pero era un primer paso trascendental. La realidad se desbordó. Y aquí nos tiene desde hace 205 años.

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