El discurso del ‘rey’

El discurso del ‘rey’

Julio 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1.El rey. Dicen que la habilidad política de Juan Manuel Santos va escondida en la sangre o en algún lugar inconsciente del cerebro. (Así se predica de la habilidad de los judíos, de los ‘turcos’ y de los paisas para los negocios). Agregan que los payaneses y los cundiboyacenses lo hacen sin darse cuenta. Por ello a los boyacenses los comparan con el cangrejo: sin saberlo ni pensarlo conscientemente, los cangrejos se mueven libremente mientras los demás no saben si van para adelante, para atrás o para los lados. De allí que ya algunos digan que Santos, con su nadadito, se ha ido convirtiendo en una especie de rey Midas de la política pues todo lo que toca lo vuelve apoyo para él (el oro de la política). Un día le dio por crear un partido y la ‘U’ se hizo. Otro día, ya como Presidente, se le ocurrió absorber a todo el mundo (incluida la oposición) y a eso lo llamó Unidad Nacional. Ni los congresistas mismos se lo explican aunque no chistan ni piden nada a cambio para leyes anteriormente imposibles: víctimas, restitución de tierras, regalías, LOT (con sus regiones y provincias). Con el ingreso de los verdes a la Unidad Nacional ahora todos están en la cama así no haya cama pa’ tanta gente. Y la política exterior fue aún más mágica: una vez posesionado, Santos hizo un chasquido digital y pasamos a ser los mejores nuevos amigos de todo nuestro agresivo vecindario, entramos a dirigir la Unasur, alcanzamos una transitoria Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU y estamos ad portas del TLC con los gringos.2. Ahí está el detalle. Cuando los analistas, con la cabeza cogida, se preguntan cómo lo hace, el Pepe Grillo presidencial se limita a responder: ahí está el detalle. Claro: no sabemos hasta cuándo. No sabemos si el agotamiento de puestos y presupuestos comience a mellar el oro y si la democracia se resienta. Parte del detalle parece estar en la fría serenidad presidencial. Pese a que poco le agrada la crítica ocasional (de su primo Francisco o del expresidente Uribe, de algún opinador suelto o del Polo derretido) no se da por notificado: no sabe, no responde. Y para pelear se necesita más de uno. Lo cierto es que completamos un año de gobierno sorprendente y si no se sabe qué pasará hacia adelante es porque nadie puede adivinarle nada a Santos.3. El discurso del ‘rey’. Todos conocemos la limitación oratoria de Juan Manuel Santos. Eso también le viene de lejos. El doctor Laureano Gómez, en su proverbial atrevimiento, obligó a hablar al expresidente Eduardo Santos a quien retaba llamándolo Babieca (Babieca fue el nombre del caballo del Cid Campeador, pero vulgarmente significa simploreto): el expresidente, con gran disciplina, llegó a ser un notable orador de recinto cerrado y a ser un ganador neto de la política. El actual Presidente, me-me-me-jorada su di-dicción, habla lo mínimo, pero dice lo que quiere. Muy buen discurso en el Capitolio: le salió como el discurso del rey. Se vació por la seguridad, el empleo y la equidad. Y encajó las cinco locomotoras de la prosperidad en el empleo: esto le gusta a los de abajo, a los de arriba y a los de afuera. De esto se trataba este artículo, pero el papel se acabó, también sin darnos cuenta.

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