El derecho a pedir

Octubre 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Derecho a los derechos. Recordemos nuestros derechos fundamentales: a la vida, o no ser tratados con crueldad, a la igualdad (tenemos nuevas normas contra toda discriminación), a la intimidad personal y familiar, al buen nombre (¡ojo, profesionales de la injuria, la calumnia, la denigración y el mancillamiento de la honra!), a la correspondencia privada, al libre desarrollo de la personalidad, al pensamiento, a la conciencia, al culto, a la expresión, a la información, a la libre circulación, a escoger profesión u oficio, a la libertad de enseñanza y de aprendizaje, al debido proceso, a la presunción de inocencia, a procesos y juicios justos, a la libertad, a vivir aquí sin destierro, a la asociación, a elegir y ser elegido, a constituir partidos y movimientos políticos, a ejercitar la participación democrática (en consultas, plebiscitos, referendos…), a la dignidad, a la convivencia, a la solidaridad, a la paz. Si tenemos conciencia y ejercitamos nuestros derechos, nos baja la ira generalizada.2. Derecho de petición. Deliberadamente omití el derecho fundamental de petición. Cuando recurrimos a la tutela para la protección de nuestros derechos fundamentales de rango constitucional vamos donde el abogado para no fallar en el intento.Sin embargo, hay un derecho al que podemos recurrir y que se nos debe respetar como algo sagrado. Se trata de la facultad de pedirle al Estado y a quienes ejercen funciones públicas y autoridad. Sepamos todos que tenemos derecho a pedir: podemos producir quejas, hacer reclamos, expresar nuestros puntos de vista, solicitar información, hacer consultas, requerir documentos públicos. Muchas veces de la rabia se pasa a la violencia porque no sabemos lo que podemos pedir y exigir y lo que se nos tiene que atender y responder. 3. Derecho de petición verbal. Sin agredir al funcionario, actuando respetuosamente, podemos pedir muchísimas cosas y olvidarnos de hacer justicia por propia mano.El funcionario (o servidor, o quien ejerce autoridad) debe responder en forma adecuada, efectiva y oportuna, resolver prontamente y llegando al fondo concreto del asunto, sin elusiones ni evasivas, ni vaguedades ni generalidades.Lo que quiero destacar en esta nota es que las peticiones las puede hacer cualquiera, sin formalidades ni ritualidades ni tecnicismos y sin siquiera tener que decir que se trata de un derecho de petición. Y quiero llegar más allá en este comentario: los derechos de petición pueden ejercitarse aún en forma verbal. Si el funcionario no responde en forma debida la petición escrita o verbal puede incurrir en falta disciplinaria (para eso hay Personerías y Procuradurías), además de que se pueden abrir paso acciones de tutela para exigir respuesta adecuada.Aún en caso de peticiones verbales usted puede exigir al funcionario constancia de sus solicitudes. Apóyese en testigos presenciales. Digo todo esto por la cantidad de casos de cólera suelta de la gente que desconoce este sacratísimo derecho de poder pedir, y de poder hacerlo aún en forma verbal. Si así lo hacemos, la sociedad se alivia de tanta ira, intenso dolor y odio contra las esferas públicas y de servicio. Esto también es paz.

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