¿Dónde estamos hoy?

Agosto 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Tertuliaderos. En nuestra lejana juventud escolar las tertulias solían estar en las denominadas fuentes de soda. Por razones de seguridad y de comodidad la gente conversa hoy en los centros comerciales y en unos cuantos lugares más que reemplazaron a los antiguos ‘turcos’. Algunas señoras curiosas se preguntan de qué hablamos en esas ‘reuniones’. “Nunca hay agenda en ninguna parte”, suelo responder. Pero miento: siempre se comentan las últimas noticias y, por supuesto, el tema político está sobre las mesas. ¿Qué se observa de nuevo ahora? Como siempre, hay muchísimas posiciones y opiniones sobre la mejor manera de arreglar el mundo: desde extremistas de derecha hasta radicales de izquierda. Pero observo, como novedad, que tal vez nunca como ahora estamos todos tan despistados. ¿La razón?: el fenómeno Uribe, a nivel nacional, resulta ser lo más novedoso y desconcertante y lo que suscita las más extremas emociones y reacciones. Pero, en síntesis, la mayoría de las opiniones que escucho concluyen en las siguientes cábalas: 1) Uribe goza de la mayor opinión pero no tiene candidato triunfador para la Presidencia. 2) Entre los candidatos uribistas ganará la consulta Pacho Santos solo por ser de Bogotá donde se pone el mayor número de sufragios (lo quiera la gente o no, fue, además, ocho años vicepresidente). 3) Pero enfrentado a todo el poder del gobierno que maneja el primo Juan Manuel lo más probable es que el actual Presidente repita período. 4) Concluyen esos opinadores que Uribe ganará el Congreso y Juan Manuel Santos la Presidencia. 5) De los demás candidatos de oposición se hacen cálculos sin mayores esperanzas. ¿Imaginan lo que ocurrirá en una escenario de esta naturaleza: Uribe y sus parlamentarios frente a Santos pero ya desde el Congreso? Lo anterior sin que aún sepamos en qué quedará la política luego de un eventual acuerdo en la materia con las Farc en La Habana. Da para pensar, pensar y temblar. 2. ¿Y el Valle y Cali? En los tiempos idos todo se partía entre godos y cachiporros. Eran el Frente Nacional y el reino bipartidista. No teníamos la elección popular de alcaldes y gobernadores. Los gobernadores eran designados por el Jefe de Estado y los alcaldes de las capitales tenían que gozar de la bendición presidencial. Pero siempre respetando las viejas partijas rojiazules. La repartición de la torta en esa forma era mala, muy mala, pero peor ha sido, quizás, la anarquía actual donde los avisperos políticos, las microempresas electorales de los tenientes y el desdibujamiento de los partidos grandes no permiten saber ni prever nada. En semejante oscuridad no estamos a salvo de que puedan regresar al Valle y a Cali los abismos que padecimos recientemente. La tierra empieza a moverse. Tenemos, por tanto, que fortalecer el apoyo a la magnífica alcaldía de Rodrigo Guerrero y al ordenamiento departamental con Ubeimar Delgado. Desde ahora debemos perfilar, unificadamente, buenos y ganadores candidatos para Gobernación y Alcaldía. Sin uniones creativas volveremos a las tinieblas.

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