Don Francisco, Papa

Octubre 02, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Pobre entre pobres. Los católicos suman 1.200 millones pero, como se ha estudiado, se encuentran en países pobres. Por eso sorprenden el boato, la ostentación y la arrogancia de algunos prelados, vestuarios y burocracias. Y por eso se comprende la revolucionaria forma de ser, de actuar y de predicar del nuevo Papa, don Francisco. No podemos vivir empenachados si se recuerda que el fundador, Jesús, nació en una pesebrera y vivió con la humildad de sus padres.¿En qué consiste, en realidad, esta nueva revolución franciscana? Se trata simplemente de volver al origen. En reconocer la razón por la cual estuvo Cristo entre nosotros. Quizás lo que más me ha impactado en materia de religión católica fue haberle escuchado a unos teólogos, hace tiempos, lo siguiente: “Cristo vino a nosotros solamente a practicar y enseñar caridad: lo demás son cosas menores”. Y agregaban que la caridad consiste en comprender, amar, ayudar y respetar.Por ser una necesidad universal, Francisco, Papa, ha dado en el punto medular y por eso la gente lo acoge con serenidad y esperanza: el principal alimento para todos los cuerpos y las almas consiste en ser comprendido, aceptado y respetado.2. Abajo los tabúes. Don Francisco ha empezado a demoler los tabúes y los inamovibles. “Lo primero es la persona, el ser humano como es”. No se trata tanto de que vayan a la Iglesia sino que la Iglesia vaya a ellos, a conocerlos y reconocerlos como lo que son, como lo que somos: frágiles seres humanos. Abajo el látigo y ‘el reglamento’, la norma rígida, el miedo y la culpa. (Los enemigos mayores del ser humano en nuestro medio son el miedo y la culpa que provienen de la religión castigadora que condicionó nuestras neurotizadas mentes y emociones).Francisco: no hay que estar hablando, en forma casi obsesiva, de sólo prohibiciones y castigos: del anticonceptivo, de la contracepción, de la relación sexual, del divorciado, del celibato. Del ostracismo de la mujer como si fuere un ser de segundo orden: hay que incluir e involucrar “el genio femenino”, hasta ahora desaprovechado. Aplacemos la norma represiva, abramos las puertas, construyamos caminos nuevos. Caridad: no de dar limosnas, sino de reconocer, apreciar y apoyar al otro. Más bien, ataquemos la pobreza y la injusticia. Comenzando por casa. San Agustín : “Con caridad es rico el pobre; sin ella es pobre el rico”.3. Dios como amor y no como castigo. Nos decían de niños: “Dios te ve”. “En este confesionario me puedes mentir pero no puedes engañar a Dios”. “Escoge entre cielo, si eres bueno e infierno si eres malo, si pecas”. Se refresca el alma cuando alguien, como este Pontífice, nos muestra como seres humanos, con todos nuestros altibajos. Al fin de cuentas así nos hicieron para un mundo de eterno ensayo y error.4. ¿Y la política? Sólo hay una cosa realmente nueva: el Centro Democrático y su eventual efecto revolucionario en la forma de hacer política. ¿Y la paz?: Tiene razón el Presidente cuando invita, como lo hizo Mandela, a esperar si sí o si no, sin escuchar los micrófonos fuera de la mesa. Por lo demás, se nos vino encima una campaña en la que lo único cierto es el desconcierto.

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