Diablo en el espejo

Diciembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

¿Qué es un dictador? En los medios ha aparecido Fidel Castro haciendo esta pregunta. Alguien le respondió: ¿En su palacio no hay espejos?Fidel sí se miraba al espejo y se limitaba a responder: “Yo soy Fidel”. Y así ocurrió desde joven el 9 de abril de 1948, en Bogotá y en la Sierra Maestra hasta sus inagotables 90 años en Cuba.- Frente a su espejo, al lado, Aristóteles le contestó: “Tres bases tiene la tiranía: producir la desconfianza entre los ciudadanos, debilitarlos y degradarlos moralmente”.- Fidel siguió ante el espejo y repitió: “Yo lo soy todo”. Brandés le respondió: “ Es una gran carga el serlo todo”.- Aún ante el espejo, Chilón le dijo a Fidel: “El tirano peligra en todo momento pero puede considerarse feliz si muere en su cama y sin violencia”.- Como Castro tuviera la vista borrosa ante el mismo espejo, Dostoievski le abrió los ojos: “La tiranía es una costumbre que se convierte al fin en una necesidad”.- Fidel se sentía preso de sí mismo. Hubbard se lo confirmó: “Esclavizar a otro es esclavizarse a sí mismo”. El espejo se movió.- Aún ante el espejo, Jefferson agregó: “La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometido al resto”. - Pero, ¿cuál es el problema? Montesquieu apareció y respondió, solemne, ante el espejo: “Si no hubiera en el gobierno más que la voluntad caprichosa de uno solo, no habría nada estable y no existiría ninguna ley fundamental”. “Un hombre a quien sus cinco sentidos le dicen continuamente que él es todo y los demás son nada, es naturalmente inhumano”.- ¿En qué soy yo tirano, si tan sólo soy un fuerte gobernante de mi gente?. insistió Fidel. Séneca asomó al espejo: “la diferencia entre tirano y gobernante rígido es que aquéllos son crueles por placer, casi por instinto y éstos por necesidad”.- Denme un ejemplo, reclamó Fidel: Shakespeare no se hizo esperar y le recordó ante el espejo: “Los seres espirituales imploran por los enemigos pero los tiranos los matan”. ¿Ejemplo?, agregamos: ¿Qué tal el famoso paredón instaurado por tantos años?- Sólo protejo a mi gente, repuso Fidel. Pero saltó en ‘La República’ Platón aludiendo a Sócrates: “Es evidente que el tirano nace del tallo de los que se apellidan protectores del pueblo”.- Pero yo he sufrido, añadió Fidel, ante el mismo espejo. Tácito se lo explicó así: “Si se abriese el corazón de los tiranos, en él se podrían observar los desgarrones y golpes; ya que lo mismo que el cuerpo por los azotes, el espíritu se desgarra por la crueldad y la liviandad y las crueles actuaciones”.- ¿Y quién me acusa? Dicen que tú mismo: mira el espejo y escucha a Jorge Washington: “Es muy fácil establecer el poder arbitrario sobre las ruinas de la libertad”.- Y, ¿acaso, yo no soy yo?. En tal momento aparecieron tras el mismo espejo, además del diablo, figuras como las de Adolfo Hitler, José Stalin, Benito Mussolini, Idi Amin Dada, Muammar Al Qadafi, Kim Jong II, Saddam Hussein, Bashar Al Assad. Y aquí, más cerca, Trujillo, Somoza, Pinochet y, en su Venezuela arrodillada, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, Hugo Chávez, Nicolás Maduro. “No, gritó Castro, rompiendo el espejo: No, yo soy yo, soy Fidel. Yo lo soy todo”. Y, acto seguido, le ocurrió algo que suponía no era con él: murió.

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