¿Cuánto tiempo para la paz?

¿Cuánto tiempo para la paz?

Abril 28, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Los procesos más sonados. Procesos de paz ha habido por doquier. Porque por doquier han existido conflictos internos. Aquí, en nuestras barbas, tuvimos a El Salvador y Guatemala. Fue una lucha por la democracia. El tema era político. En El Salvador hubo una previa guerra civil. Era, entonces, vivir o morir. Intervino la ONU en un proceso que duró al menos diez años, de 1984 a 1994. Y parece que fue ayer. La vecina Guatemala vivió un proceso de once años, de 1985 a 1996. Y parece que fuera hoy.Pero fuera de nuestra región fue muy conocido el caso de Irlanda del Norte. Hubo intentonas desde 1987 que sólo culminaron en 2008. Fueron 21 años en total y 10 de intensas negociaciones.Cuando se unen la política, la religión y los temas de eternidad, todo se vuelve eterno. Sudáfrica padeció su apartheid por décadas. Sin embargo, gracias al genio político y humano de Mandela en cinco años se logró ingresar a la democracia y al respeto, sobre todo al color humano. 1989 a 1992 y se logró un milagro impensable. Ya sabemos lo que le costó a Mandela la cárcel y lo que le deparó la gloria de su libertad posterior.Y nos llegaron noticias en las últimas décadas de los procesos de Tayikistán (5 años), Sierra Leona (8 años), Sur de Sudán (7 años), Burundi (10 años), Indonesia (5 años, en buena parte gracias a la desgracia del Tsunami), Nepal (4 años, ahora enterrada viva en su reciente sismo).2. ¿Cuánto puede o debe durar un proceso de paz? Donde ha habido sólo guerrilla se ha debido a problemas de democracia, de autogobierno, de ausencia de libertades. De política. Los que detentan el poder suelen aferrarse a él. Los que buscan cambiar las cosas lo hacen a costa de generaciones enteras. Pero cuando empiezan los acercamientos nunca se sabe cuánto pueden durar. Ya lo vemos en el mundo entero. Pero puede haber salidas racionales cuando se trata de mera política.En Colombia llevamos casi tres años de este que es el enésimo proceso. Y ya la gente se agota. El gobierno ha querido poner límites; pero que sea “sin cronómetro”, dicen las Farc. “¿Cuándo será ese cuándo y esa dichosa mañana?”.Hay complejidades especiales en nuestro caso colombiano. Aquí nos inventamos una modalidad que ha sido la narcoguerrilla. Entonces se trata de eliminar una hidra de varias cabezas: la guerrilla, con todos sus horrores y el narcotráfico, como madre nutricia de todos esos horrores. Hemos estado, pues, mucho más allá de la política.Y han aparecido nuevas complejidades internacionales. Ahora no se pueden conceder indultos y amnistías. Los procesos en todas partes han culminado con amnistías. ¿Qué hacer, entonces, aquí, para equilibrar paz con justicia? Y estamos en ese punto del proceso. Siempre creí que ese no debía ser un tema de cierre final sino un asunto inicial: saber cómo terminaría todo para todos. La fórmula mágica parece ser ahora la justicia transicional (verdad, justicia y reparación a las víctimas). De la verdad algo sabemos y sabremos. De reparación cada quien dice que repare el otro. ¿Y de justicia? La guerrilla dice que ni un día de cárcel. ¿Cuál justicia, entonces?: se habla de penas alternativas que no parece aceptar la Corte Penal Internacional. ¿Cuánto dura, entonces, una firma inicial, y una paz duradera, y un posconflicto como el nuestro?

VER COMENTARIOS
Columnistas