Cuando hubimos juventudes

Diciembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Coomeva cincuentona. En sólo cincuenta años Coomeva se inventó el cooperativismo en Colombia. En 1964 nadie sabía lo que significaba la palabra cooperativa. (Hoy todavía muchos lo ignoran o hacen mal uso de esta forma jurídica y social). Eran los tiempos de Uriel Estrada Calderón a la cabeza. Por cierto, Uriel pasa hoy de los 90 y sigue fresco como Johnny Walker: enhorabuena. Le oía hablar de Coomeva a mi hermano Diego (q.e.p.d.), uno de los fundadores. En ese entonces se llamaba Cooperativa Médica del Valle: hoy caben todos los profesionales que en el mundo han sido. Espero que estemos conmemorando sólo su primer medio siglo. Dos recuerdos puntuales. Uno. Cuando se construyó el edificio de la Avenida Estación se trató de implementar la denominada “propiedad cooperativa”. Para los médicos interesados resultó griego el concepto de que en lugar de una escritura se vendieran unos títulos transferibles. Explicando el concepto por poco se me empieza a caer el pelo. Dos. Coomeva, con otras entidades, patrocinó la especialización en medicina familiar que introdujo Diego Mejía en el país. Pero entrado en algunos de estos recuerdos me entero, hoy lunes festivo, a las 8 p.m., del sensible fallecimiento de Nelson Garcés Vernaza. Y allí sí que empecé a recordar cosas.2. Nelson Garcés, el joven y el Almirante. Aunque cueste creerlo, Nelson fue joven. Lo fuimos otros, también. En aquellos 60 éramos ya veteranos en políticas juveniles. Existían las juventudes y existían los conservadores. Allí comenzamos, algunos, a formar comandos de juventudes conservadoras que luego se eternizaron. Al Comando de Juventudes Conservadoras ‘ospinistas’ pertenecieron algunos, como Óscar Delgado, hasta el día de su fallecimiento. “Jóvenes de todas las edades” a las que perteneció Nelson Garcés Vernaza. Comenzábamos a hacer política con Rodrigo LLoreda, aún de pantalón corto.Nelson se internó, luego, en Comfandi, por casi una centuria. Allí se reveló como el gran ejecutivo y dirigente cívico que fue y que siguió siendo hasta el confín de los tiempos. Fue determinante en la organización de la campaña para la actual Alcaldía de Rodrigo Guerrero Velasco, su gran amigo.Y, ya en el cargo, se destacó como el asesor estrella de esta magnífica administración. A ella le entregó su vida, en el sentido exacto del término.Habiendo sido un godo disciplinado, fue, además, un rebelde que “no tragaba entero”. Por tal razón dirigió con Pardo Llada el Movimiento Cívico de Cali el cual llenó el Concejo y sacudió la modorra caleña. Fue “el Almirante Nelson”. En Cali han sido cíclicas las rebeliones políticas. De pronto alguien saca la cabeza, protesta, hasta que la ciudad regresa a su letargo calentano. En parte esto explica las recientes elecciones de alcaldes no mancos pero sí ciegos, sordos y mudos. Nelson fue concejal en dos oportunidades. Cuando el M.C. y como conservador independiente. Allí hizo valer sus condiciones de líder cívico incontaminado.Garcés fue, también, hace treinta y pico de años, nuestro candidato conservador a la Alcaldía. Digo “nuestro”, para quienes lo promovimos y acompañamos en una campaña que no tuvo éxito mayor. Nelson resultó ser el mejor y el peor candidato. El mejor capacitado pero el peor para conseguir votos con tamales y coimas. Cali lo recordará y le aplaudirá su trayectoria.

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