Colpensiones

Noviembre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Lo que se oía. No me había acercado a la Administradora Colombiana de Pensiones -Colpensiones-. Solamente era testigo, de paso, de largas filas en diversos lugares. Preguntaba por curiosidad cómo se sentía la gente y la respuesta era unánime en tiempos del doctor Pedro Nel Ospina: esto es la locura, peor aún que el ISS, esto es, Col-tensiones.Pensé que había que tener un poco de paciencia en vista de la herencia que la nueva entidad había recibido del Seguro Social. Pero al escuchar las declaraciones del anterior Presidente nadie sabía a qué atenerse. Si no le entendí mal, decía que las solicitudes de reconocimiento de pensiones presentadas a la nueva Administradora estaban al día pero se sabía que eso no era cierto por casos conocidos. Solía agregar que el rezago provenía solamente de los casos del ISS pero que disponía de términos otorgados por la Corte Constitucional para ponerse al día. Entiendo que primero se habló de agosto, luego de octubre y ahora de diciembre. Se suspendían, así, también, los términos para tutelas y desacatos que obraban por miles.2. Toda una montaña. Al escuchar al expresidente de Colpensiones uno no sabía si sentir ira o lástima. Ira: si la plata está (porque tiene que estar), ¿por qué no se organizaba la entidad con más gente y mejor tecnología? Valen lo mismo cien personas para seis meses que muchas más para resolver en un mes. Lástima: a ese pobre funcionario (de altísimo sueldo y presupuesto) le cayó encima una montaña de casos, de tutelas y desacatos que le hubieran faltado años de existencia para cumplir arrestos.Tampoco entienden muchos por qué la honorable Corte ha ampliado plazos en lugar de exigir recursos (económicos y humanos) y medios tecnológicos para acortarlos.3. Sangre nueva. El gobierno tuvo el acierto de cambiar de jefe. Debía desaparecer Col-tensiones. Designó un viceministro experto en el tema, con contactos en el alto gobierno, con ganas y buenas intenciones. En Cali nos causó buena impresión la reunión masiva en el Coliseo del Pueblo con reconocimiento de pensiones. Entiendo que se han agilizado procesos y eliminado trámites innecesarios. Hay una luz de esperanza que ojalá no se extinga como la que muchos padecieron con lo que pareció un simple cambio de nombre de ISS a Colpensiones.4. Le vi la cara. Creí conveniente verle de cerca la cara a la entidad. Fui a una de sus oficinas y me llevé varias impresiones. 1) Un funcionario aconsejando acercarse cada mes a averiguar por una pensión (¡cada mes!); según el mismo funcionario, Colpensiones debe recibir físicamente el importe de los bonos pensionales de otras entidades públicas para reconocer los tiempos correspondientes; 2) Al parecer, hay quienes no saben sumar y por tal motivo niegan semanas efectivamente cotizadas (¿inexperiencia, ineptitud, malicia?), 3) Pero me llevé una grata impresión con la Directora Regional: inteligente, preparada, comprometida, amable. Es de esperar que se generalicen los casos de funcionarios aptos y servidores de verdad. Y que sepan sumar y no solo restar y negar (¿o denegar?). Además, que se superen vueltas y revueltas que, además de inútiles, resultan ilegales a la luz de las normas antitrámites.

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