Colombia y Cali: un sueño

Colombia y Cali: un sueño

Agosto 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1.Vivan las Utopias. Utopía en griego quiere decir “ningún lugar” o “lugar ideal”. Lo recuerdo ahora que muchos quisiéramos cambiarlo todo. Comenzó Platón con su “República” igualitaria, ideal y feliz. Otros nos han sugerido Christianopolis, la Nueva Atlantis, la Ciudad del Sol, Fairyland y, sobre todo, la fantástica isla Utopía de Tomás Moro. 2. Mis sueños utópicos. Mis Utopías para liberar al país de nosotros mismos darían para varios libros. Pero resumo en brevísimas ideas mi nación soñada. Convocaría una Asamblea Constituyente de doce meses (sustitutiva del actual Congreso) o un plebiscito como el de 1957 , para: 1) Prohibir toda clase de reelecciones (de presidente, de cuerpos colegiados); 2) Equipararía derechos y obligaciones ciudadanas (nuestra actual Constitución sólo tiene un artículo (a. 95) para las obligaciones y deberes ciudadanos). 3) Estimularía inmigraciones selectivas de personas calificadas de países desarrollados y cultos (es la oportunidad); 4) Facilitaría las formas de participación democrática (hoy necesitamos referendos que el Congreso obstruiría: como los revocatorios de malos mandatos) ; 5) Consolidaría pocos partidos fuertes para evitar las nefastas microempresas electorales ; 6) Dejaría el régimen presidencial pero con un fuerte estatuto de la oposición (las lunas de miel hacia el unanimismo son fatales para la democracia); 7) Establecería un Congreso unicameral de cien miembros, reelegibles por una sola vez, sin posibilidad de parientes en ninguna otra corporación, con vacaciones de treinta días al año, con salarios moderados, con pensiones corrientes, sin vehículos públicos, con toda suerte de incompatibilidades e inhabilidades y con sanciones vitalicias por cualquier asomo de corrupción (extensible esto a cuanto se relacione con la función pública a todo nivel); ¿saben cómo vive un parlamentario en Suecia?; 8) Las reformas constitucionales serían preparadas por el Consejo de Estado con el apoyo de expertos; 9) Volvería a la Designatura (la Vicepresidencia se ha convertido en un incordio y en una peligrosa tentación); 10) Establecería una reforma a la justicia para agilizar los procesos (verbales), lograr la descongestión y facilitar el acceso del ciudadano raso; 11) Instauraría el voto obligatorio con las más severas sanciones para los abstencionistas, con eliminación rotunda del nefasto voto preferente; 12) Los Departamentos serían sustituidos por regiones bajo la forma de oficinas de planeación regional (OREPLAN) que incluirían la gestión ambiental (no existirían las CAR); las nuevas regiones (sin Asambleas ni diputados) en lugar de Contralorías territoriales tendrían pequeños tribunales de cuentas. 13) Nada de elecciones locales para las cuales estamos inmaduros. 3. Ciudad Aguablanca. De Cali se independizaría la Ciudad Aguablanca (sería la segunda urbe del Valle y la sexta del país), con territorio, rentas, gobierno, identidad y sentido de pertenencia propios. Tendría régimen especial y apoyo nacional y caleño por veinte años. Este último tema, que me seduce especialmente, podría comenzar a analizarse a fondo aquí y ahora.

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