Campaña emocional, no emocionante

Campaña emocional, no emocionante

Mayo 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1.¿Noticieros o páginas rojas? Que son páginas rojas o informes policiales. Mucha gente ya no quiere el estrés noticioso. Accidentes escalofriantes. Asesinatos por doquier. Raponeos. Atracos. Fleteos. Sólo crónica roja en medio de sosas propagandas eternas. ¿Quién, así, se les apunta a los noticieros? Un extranjero frente a nuestra Tv. se siente hombre muerto. No somos más paranoicos porque la piel, que antes se nos ponía de gallina, se nos ha vuelto de tortuga. Como si fuera poco, ahora en los altos círculos los trinos se convierten en graznidos.2. …Y nos parió la abuela. Dicho español: estábamos fregados y nos parió la abuela. Estábamos mal de campaña, una campaña muerta, y se nos incendió. Lo malo no es que pasen ciertas cosas en plena campaña sino que pasen tales cosas. Lo que sea de ley que la ley lo resuelva. Antes nadie se había enterado de que en pocos días vamos a elegir al próximo presidente. Ahora, al parecer, no queremos tener uno. Ninguno nos sirve. Hace unas semanas uno decía: cualquiera es bueno para la salud nacional. Ninguno representa una afrenta institucional. Todos tienen títulos bien ganados, gozan de experiencia y, nos gusten unos más y otros menos, el horizonte no mostraba tempestades. Los candidatos ni siquiera hablaban, ni debatían, ni contrastaban sus propuestas: todos más o menos lo mismo porque las recetas están escritas. Salvo la forma de adelantar la paz, ninguno ha negado su deseo de formar capital humano, con educación, salud, vivienda, empleo e igualdad. Incluso infraestructura. Aún más: han aprendido a decir muy bien que aspiran a una nación moderna, innovadora, plena de ventajas comparativas y competitivas. Y no olvidan la palabra: sostenible. También desean un país con mucho capital social: esto es, conviviente, solidario, lleno de amor y confianza. Casi feliz. Todos se pelean “lo social” como dogma o religión propia: todo soberanía popular, del pueblo, para el pueblo.Pero en la recta final de la campaña lo que era astucia ahora es trampa, es traición. Lo que era altruismo, es ahora odio, dolor. Ira y venganza. Lo que era esperanza ahora muestra tempestades, cataclismos, violencia verbal que amenaza con todas las demás formas de violencia. Una campaña emocional, no emocionante. ¿Todavía, entonces, esperamos de los jóvenes mejores pruebas Pisa? Nos parió la abuela, como en una especie de parto de los montes. Sin embargo, a votar en conciencia porque, pese a todo, creo que aún hay de dónde escoger. Para evitar que esto se nos vuelva la Venezuela que lo borró todo para caer en las garras de los Chávez, Maduros y Diosdados. No se abstenga porque abstenerse también es votar: es dejar una constancia muda en la que no se dice nada: es tan sólo tirar la puerta y que ocurra lo peor. 3. Ojo al caos. En todo caso, esperemos que vengan mejores tiempos y vientos en las diversas ramas del poder. Hay que reconocer dudas en la Administración, en el Legislativo y en la Judicatura. Incluso en los órganos de control. Y hasta en los medios. Ojo con esto: retomemos un espacio de aire en calma, alejados del Caos donde habitan todos los extremos: mundos de hielo y de fuego en todos los radicalismos. Todavía hay salvación para esta democracia. Pero votando.

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