Armitage, como los caleños

Armitage, como los caleños

Enero 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Virtudes capitales. Las virtudes capitales consisten en no ejercitar los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. En un gobernante son imperdonables, al menos, la soberbia, la ira, la envidia y la pereza. Hablando de Armitage con unos amigos, alguien dijo: Maurice es un alma blanca. No es soberbio ni iracundo si bien tiene carácter y autoestima. Es generoso, lejos de toda avaricia. No conoce la envidia. Nada de pereza. A un periodista nacional le dijo: dicen que el doctor Uribe trabaja, trabaja y trabaja, pero yo no me quedo atrás. Así, pues, Cali puede caminar con Armitage. 2. Formación de capital. Todo gobernante debe obtener la formación de, al menos, cuatro tipos de capital. Capital natural: en beneficio del medio ambiente y en el trato a la gente (buen servicio de los servidores). Capital físico: porque obras son amores: megaobras pendientes (Circunvalar y vía al sur, Ciudad de Cali, a Pance), red peatonal y ciclística, salvación del jarillón, MÍO para el usuario, para la gente (calidad del servicio, tiempos de viajes, frecuencias, cobertura en rutas), Emcali (definir y explotar nuevas fuentes, controlar pérdidas; adquirir energía en tiempo y precios; concretar socio estratégico en telecomunicaciones).Capital humano. Educación: cobertura y calidad, sobre todo calidad. Vivienda. Salud. Y, ante todo, empleo. Armitage, como candidato y ya como alcalde ha dicho que privilegiará la búsqueda de empleo e ingresos de la gente. Si bien se trata de un fenómeno en el que intervienen la nación y la iniciativa privada, el municipio debe ayudar a obtener puestos de trabajo y fuentes de ingreso. De ello depende lo demás para la gente: la educación de los hijos, la salud para la familia, la vivienda digna, y aún la seguridad: el que está laborando no está atracando, extorsionando ni narcotraficando.Capital social. Existe un valor fundamental en sociedad que es la confianza. La confianza es la base del capital social. Por ella no nos limitamos a coexistir sino que aprendemos a convivir. Coexisten los animales. Conviven los humanos. Por ella se obtiene democracia, entendida como gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. La confianza nos permite mirar de otra manera al sector público. Por ella sentimos que los gobernantes se parecen a nosotros, hablan como nosotros, actúan como nosotros. Caminan con nosotros.¿Por qué Cali eligió a Maurice Armitage como su alcalde? Porque lo vio igual a todos. Muy parecido a Cali. Porque le generó confianza. Y en eso consiste, precisamente el capital social. Armitage siempre habla de intervención social, sin olvidar, por supuesto, el respeto a la autoridad. Que no todo sea ‘rejo’, que haya cultura ciudadana, que atraigamos a la gente en lugar de azotarla. Suena bien, para él, el programa Tíos porque fomenta territorios y ambiente de inclusión y oportunidades. Que venga acá Mockus y muchos Mockus más. Ojalá esto permita ampliar la ley zanahoria en una sociedad que es capital mundial de la rumba. Mejorar la velocidad en las vías. Entenderse con la esquiva adolescencia, ofrecer alternativas a las pandillas, superar el narcotráfico.Todo esto es coherente con un ambiente de confianza. Bien alcalde, si se logra mayor capital social.

VER COMENTARIOS
Columnistas