Vuelve la reforma agraria

Abril 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

La reforma es el tema del día en las conversaciones de La Habana y algunos ya le agregan el calificativo de integral. Un creciente número de plumíferos analfabetas insiste en que los ensayos del pasado fracasaron, tanto el de Alfonso López Pumarejo (Ley 200 de 1936) como el de Carlos Lleras Restrepo (Ley 135 de 1961). Volvamos a la inútil pedagogía pues aquí nadie aprende nada.A. López no desarrolló la Constitución en su artículo que estableció la función social de la propiedad, pero sentó las bases para que alguien lo hiciera más adelante.B. Lleras Restrepo solicitó al presidente Lleras Camargo que conformara un comité con participación de todos los estratos y grupos socioeconómicos y este así lo hizo: los partidos políticos, las cámaras, los gremios, los sindicatos, la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas. Nadie quedó por fuera de ese pequeño congreso ampliado con personal altamente calificado.Lleras Restrepo había iniciado su lucha en favor de los campesinos desde 1933 y, de hecho, había promovido y participado en la parcelación de varias haciendas (El Chocho y otras). Lleras, designado a la Presidencia, fue elegido presidente del Comité y Bernardo Carreño, secretario. El sistema que agilizó el trabajo implicaba que Lleras preparara para cada reunión un memorando que encausaba las conversaciones en forma ordenada.Obviamente, desde el comienzo los terratenientes y sus gremios enturbiaron la buena marcha del estudio y harían lo mismo en el Congreso Nacional donde se aprobó la ley “de puro milagro”.La reforma no fracasó: se desarrollaron los distritos de riego y avenamiento; se recuperaron baldíos de la Nación y se expropiaron tierras no utilizadas racionalmente o necesarias para resolver problemas de minifundió. ¡Era lógico que había problemas y el primero que soltaron los terratenientes miembros de las cámaras a las que siempre han controlado, fue el debate de Nacho Vives que perturbó la atmósfera política y nació de una negociación corrupta sobre una finca de Manuel Ospina Vásquez que interesaba al bellaco samario ¡que era miembro de la Junta Directiva del Incora! por designación de esos taimados ricachones.La infamia fracasó y la reforma siguió adelante; fracasó cuando Misael Pastrana cedió ante el poder económico y político que manejaba el Congreso y los partidos Liberal y Conservador.La reforma integral sólo podía hacerse expropiando tierras y se expropiaron de la única manera que la hacía financieramente viable: el valor de los predios se pagaba con bonos a 20 años con una tasa de interés de 2 o 3 por ciento anual.Los terratenientes y sus amigos políticos convencieron o presionaron con chantajes al presidente Pastrana, hasta que este logró que se firmara en 1971 el Pacto de Chicoral, un infame y antisocial documento en el cual acordaron que las expropiaciones se harían pagando de contado el valor comercial. ¿Alguien conoce algo más estúpido en materia de reforma social? Y así fue el llamado “fracaso de Lleras Restrepo” que no fue tal como acabamos de verlo.En 1992 me pidió Piedad Córdoba que le colaborará en la elaboración de una ponencia sobre avalúos catastrales en el campo; tenía mi propuesta la finalidad de recuperar baldíos yexpropiar por avalúo catastral. El tema no prosperó.Yo que pertenezco a esa odiosa burguesía intelectual de la cual no gustan las Farc, debo confesar que el tema, para discutir el cual hubieran debido invitar a gente conocedora, pero ya está sobre el tapete en la mesa de Cuba como habrán de entenderlo las asociaciones de usuarios campesinos (AUC) que Lleras creo y que “los dueños del país” han venido desmontando.En fin, pese a lo poco que conozco sobre los diálogos presiento que estoy más cerca de las Farc que del grupo gubernamental.

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