Viajes, libros y música

Abril 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Para terminar esta trilogía del artículos, me veo precisado a regresar a Adolfo Suárez, presidente del gobierno español entre 1976 y 1982, pues estuve viendo y leyendo un par de ejemplares de la revista Hola que se ocupan en sendos escritos y en numerosas y excelentes fotografías de su funeral, ejemplo de vergonzosa perfidia. En efecto Suárez era de un origen muy humilde y fue siempre rechazado por el establecimiento franquista al cual había pertenecido y como consecuencia de su arrojo al liquidar la herencia política del sanguinario dictador mediante una constitución que dío al traste con el deseo de este ultimo del perpetuar la falange, con apoyo del rey y con una estructura falsamente democrática.Este proyecto contaba con el apoyo del franquismo: nobleza y viejos y nuevos ricos beneficiarios de los 40 años del gobierno de Franco durante los cuales se cometieron crímenes y tropelías sin fin contra los restos de la república de Don Manuel Azaña, contra quienes no alcanzaron a huir de la sangrienta persecución del nuevo régimen en el cual la falange fue copia y ensayo del nazismo o el espejo del fascismo hispano-alemán. Según Javier Cercas esta fuerza de extrema derecha montada por la fuerza pública y la Iglesia Católica (Madrid y el Vaticano) una vez entendió el alcance de la reforma constitucional, forma un bloque sólido que se dedicó a perseguir y a atacar a Suárez hasta el punto de que después de su asombrosa labor que dio nacimiento a la España moderna, la cual no ha tenido cómo agradecerlo se vio arrinconado y fue objeto del golpe del 23 de febrero de 1981 y abandonado por todos.Me dio amargura y me produjo más repugnancia por la política ver la despedida de Suárez: cientos de personas se agolparon para vivarlo y agradecerle su valerosa reforma, incluyendo al Rey -que según muchos apoyó a los enemigos de Suárez– y a políticos como Felipe González quien también lo traicionó: las alabanzas y fotografías de Hola son un mea culpa de los fascistas que piensan que pasados tantos años hemos olvidado su participación en el envilecimiento de España, su respaldo a la violencia y la criminalidad gubernamental y otros defectos de ese Jet Set sádico y superficial.Sigo adelante auncuando podría demorarme para recordar que cuando el Partido Liberal era respetable, mantuvo su apoyo a la República Española, recibió a las españoles fugitivos y nunca reconoció como legítimo el gobierno de Franco, lo que obviamente vinieron a hacer los conservadores después de 1946, (conocí al doctor Ureña y a su esposa Angelita, embajadores de la república española y al cónsul general Paco Camp de Suñer y a su esposa, familiar de las hermanas Busquets). En 1952 estando ya refugiados en México, los republicanos nos dieron una fiesta de bienvenida, encabezada por la viuda de don Manuel Azaña, último presidente de la República que asumió después de la destitución de Niceto Alcalá Zamora, con la asistencia de numerosos miembros de las Cortes (Parlamento) españolas pero una vez más me atropellan los acontecimientos y no puedo evitarlo aun cuando si podría contar otras experiencias con los republicanos.Al terminar hace ocho días con los comentarios sobre nuevos y raros libros y anunciar el tema de música en Chicago no pensé que mi conciencia liberal (no partidista) me llevaría a rendirle otro homenaje a Adolfo Suárez, auncuando muy seguramente inclusive los colombianos no analfabetas, poco o nada conocen de la reciente historia del mundo.

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