Viaje a Israel y Jordania

Viaje a Israel y Jordania

Julio 18, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Abomino las teocracias, ya sean católicas, judías, islámicas o budistas y, sobre todo, me molesta que me traten de imponer sus mandatos bíblicos, o mahometanos o cualesquiera otros.En el mundo de hoy, cuando todos los países buscan incrementar el turismo internacional, no tiene lógica que haya países que fastidien a quienes los visitan pese a los altos costos de los viajes y que, además, llegan cansados pero con loable entusiasmo.Aquí en Colombia, pese a tanta dañina influencia del Vaticano a través de la Jerarquía Católica, que equivale a los rabinos del judaísmo, hemos avanzado algo, aun cuando no en temas transcendentales pero sí en los que perjudican a escala turística: a nadie se le molesta porque coma carne los viernes de cuaresma o el Viernes Santo, ni porque no vaya a misa ni se haga poner una inútil cruz de ceniza en la frente; puede haber (y los hay) almacenes que abren los domingos y restaurantes y hoteles que se encuentran abiertos cualquier día de la semana, y donde puede comer lo que quiera y he de reconocer que los vegetarianos, entre los que se encuentran dos de mis hijas, no han tratado de prohibir la venta de cárnicos a quienes nos gusta alimentarnos bien, ni mucho menos recurrir al antiguo testamento para fastidiar a sus congéneres que, como yo, no creemos en tanta fábula ni en tanta anticuada demagogia fundamentada en la habilidad política de Moisés o en los versos del Corán o, para el caso, en el Libro Rojo de Mao.Moisés fue ante todo un hábil político, con quien yo, en forma algo irrespetuosa, he comparado a Julio Cesar Turbay Ayala: después de convencer a los Judíos de que era contertulio frecuente de Dios, expidió normas para regular la salud pública, el trato entre los sexos y otras medidas que salvaron al ‘pueblo escogido’ de enfermedades y pestes.Los sobrevivientes de un largo peregrinaje por el desierto cuando comieron cotidianamente maná (que creo era de berenjena) y al morir Moisés a quien Dios castigó por bravo, dejaron vigente su legislación que no ha sido actualizada en cuatro mil años, o algo así y parte de la cual contagió a las otras religiones abrahámicas, el catolicismo y el islamismo.Israel es un país de gran interés y para entenderlo, sugiero que quienes gozan de aficiones culturales, procedan a leer, si ya no lo han hecho, el magnifico libro de Viviane Forrester, El crimen occidental, obra profunda y fascinante, se entenderán mejor el sionismo, la persecución nazi y la creación del Estado de Israel donde, según la autora, se maltrató en forma infame a los sobrevivientes del Holocausto.Comprendida en esta forma la esencia del Estado de Israel, y la política mosaica, logra uno entender porqué en ningún lugar del país se puede comer un sándwich que no sea de salmón (pescado sin escamas), ni tomar un capuchino durante el sabat puesto que está prohibido presionar el correspondiente botón de la máquina que lo hace, o un jugo si depende de poner a marchar la licuadora, adicionemos que el turista se queda sin poder enviar su ropa a la lavandería y debe cuidarse de usar ascensores durante el sabat pues están programados para detenerse en todos los pisos por que no se puede oprimir el botón del piso de destino.¿Por qué un pueblo tan inteligente tiene que aguantarse tanta bobería que a los ‘gentiles’ que lo visitan molesta profundamente? ¿Puede existir un Dios que castigue al que hizo el capuchino o al que le puso mantequilla a un sándwich de roast beef? De hecho ¿El Dios de los católicos condena a quien no va a misa el domingo, o come carne el Viernes Santo, o no recibe el Sacramento de la Confirmación?No me extiendo en el tema pero es útil señalar que el turismo que llega a Israel y es bien y amablemente recibido y tratado en todas partes -hasta en el aeropuerto- no es necesariamente judío y no se le debe imponer normas de la derecha ortodoxa que se concentra en el muro de las lamentaciones.

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