Rajoy y los diputados

Rajoy y los diputados

Junio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Circula en internet un proyecto de ley que supuestamente fue presentado por el Presidente del Gobierno español a las Cortes (¿cómo se llaman ahora?), con el fin de poner coto a los abusos de los diputados que, seguramente, no son tantos ni tan repugnantes como los de los congresistas colombianos, pero sí parecidos, lo que resulta de la globalización y de la corrupción política y parlamentaria.El amigo que me remitió ese magnífico proyecto es de toda mi confianza pero no puedo yo asegurar ni que sea auténtico, ni que se esté tramitando en Madrid; los diarios no han dicho nada al respecto.Los siete puntos que componen ese ‘código de conducta’ son:1. El diputado no será asalariado sino durante su mandato y no tendrá jubilación proveniente únicamente de éste.2. El diputado contribuirá a la seguridad social. Todo el mundo (pasado, presente y futuro) actualmente en el Fondo de Jubilación del ‘Congreso’ (sic) pasará de inmediato al Fondo de Seguridad Social, actualmente vigente. El diputado participará de los beneficios de éste exactamente como todos los demás ciudadanos. El Fondo no puede ser usado para ninguna otra finalidad. 3. El diputado deberá pagar su plan de jubilación como todos los españoles.4. El diputado dejará de votar su propio aumento de salario.5. El diputado dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos españoles.6. El diputado debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los españoles.7. Servir en el ‘Congreso’ (sic) es un honor, no una carrera. Los diputados deben cumplir su mandato (no más de dos legislaturas y después irse a casa a buscar empleo).(La enmienda constitucional entrará en vigor tan pronto se apruebe).¿Qué opinan mis ocasionales lectores a quienes aclaro que yo no inventé ni la historia ni el texto pero que una y otro me gustan? Hay que agregar a la lista, en el caso nuestro, las medidas para frenar la acción de los ‘merlanos’ (y por supuesto del infortunado comandante de la Policía de Barranquilla), los parapolíticos, en general, los compradores de vehículos y recipientes de gasolina gratis, los inventores de pensiones de más de 15 millones y de hasta más de 20, y todos aquellos que han sumido a la Rama Legislativa del Poder Público en el descrédito general y en el goce de la antipatía generalizada de los colombianos.Naturalmente, estos sueños de un colombiano ingenuo, como lo soy yo, no se harán realidad pues la primera preocupación del Gobierno es tener contentos a los legisladores para que aprueben y aprueben reformas constitucionales inadecuadas, no suficientemente estudiadas y no entorpezcan sus labores, no sea que en revancha le pongan otro Nacho Vives, calumniador y bellaco, que tome venganza en nombre de sus colegas y a costa de la decencia y la ética, lo cual vemos que sí puede ocurrir como ocurrió en 1969.Dejemos, pues, que sigan manejando borrachos y que para ello hundan el proyecto que aumentaba la pena para esos irresponsables; dejemos que conspiren con las Farc y los paramilitares y Bacrim y abusen del tesoro público, doten de carro blindado a sus esposas e hijos (con gasolina gratis) y respalden y visiten a sus colegas procesados o condenados. ¡Qué libertinaje!

VER COMENTARIOS
Columnistas