¡Qué vida atafagante y costosa!

¡Qué vida atafagante y costosa!

Marzo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Pasó el ‘Día de acción de gracias’ que ya se celebra en Colombia como si los rudos conquistadores hubiesen sido los peregrinos del Mayflower y nuestras tribus caribes les hubieran obsequiado pavos para salvarlos de morir de hambre (claro que poco después los blancos mataron a los generosos criadores de pavos y por eso sus descendientes no tienen que pedir permiso a nadie para adelantar cualquier proyecto). Bien, después de esa exótica ceremonia viene el día de la Virgen que se celebra prendiendo las velitas por todas partes y cuidando con esmero no quemar la casa ni a los niños.Pasando luego a la Navidad (mi fiesta preferida y después del día de las brujas) que trae consigo los trancones, las compras, las cenas, los regalos de última hora, el árbol de Navidad y el Pesebre, etc… La gente queda cansada pero se le viene enseguida el Año Nuevo (detestable celebración) que es esencialmente una fiesta pagana que tiene su origen en las cavernas del paleolítico.¿Y qué decir de los reyes para cuyos camellos los padres de familia, desde hace unos 20 años, tienen que dejar alimentos y tomar otras medidas dependiendo de si los regalos de los críos los traen el Niño Dios y ‘Santa Claus’ o los traen los reyes, que me parecen lagartisimos y clientelistas.¡Otra fiesta que se va, dirán los optimistas, pero es la fiesta del colegio, la entrada afortunada de los niños y los jóvenes que así dejan de fastidiar a domicilio, pero que resulta costosa.Y, ¡horror! Caen los impuestos prediales, de automóviles y de renta, junto con el pago del IVA y del ICA (cada dos meses), y las afiliaciones, las cesantías, etc…Caen después los seguros, de vida, de vehículos, de inmuebles, médicos y otros. El pago de la carísima medicina prepagada y el costo (mensual) de medicinas.Para algunos, llega también el pago del impuesto al patrimonio y agreguemos dos festividades más: el día de la madre y el del padre, sin contar con el día de las secretarias, del maestro, etc… que nos agobian después del San Valentín. ¿Y qué decir de los dos meses de vacaciones de los jóvenes, de la Semana Santa y de las dos semanas que los colegios dan a los alumnos tan fatigados de ‘medio estudiar’ en el país que tiene el mayor número de días festivos en el mundo?No sé que más se me ha olvidado pero lo dicho es suficiente para fatigar a cualquiera, inclusive a quien escribe, sin hablar del presupuesto de cada año y de las continuas alzas de todos sus rubros, que tienen letal efecto sobre la población en general y con peores consecuencias para ancianos no productivos ni capitalistas. Como dice Mafalda, mi filosofa de cabecera, “Es una pena que las teoría económicas no incluyan nunca el cálculo de lo que hay que pagarle a otros economistas que vengan a explicarnos teóricamente porque no economizamos”. Y agrega: “¿No será que esta vida moderna tiene más de moderna que de vida?”.N.B. Olvidé: los entierros, los aniversarios de matrimonio y los cumpleaños de la, o los familiares.***Nota: Las citas de Mafalda son tomadas de El Nuevo Siglo (09-02-04)

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