¿Qué sigue?

Noviembre 13, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Hay temas que nos deben preocupar, más allá de los éxitos en la persecución y muerte de los cabecillas de las Farc.En efecto, a nivel internacional se ha hablado de que, por ejemplo, a un miembro de la Fuerza Pública muerto en combate, han de corresponder seis o siete subversivos. Y lo que estamos padeciendo ahora es lo contrario pues, a menos que no se informe adecuadamente a la opinión, a 20 uniformados muertos corresponde un guerrillero, cosa inaudita, más aún cuando el Presidente ha dicho con claridad que es por culpa del Ejército mismo que ha descuidado la aplicación de los protocolos que sí existen, como existen en este país tantas leyes que no se cumplen, tantos crímenes que no se castigan y una corrupción rampante.La impresión de muchos es que el gobierno cometió serios errores y citan los entendidos la designación de un Almirante en la comandancia de las Fuerzas Armadas, tema que ha sido siempre objeto de dañinos enfrentamientos con el Ejército; agregan, y a ello me sumo, que la abrupta ‘sacada’ del general Matamoros fue otra gigantesca embarrada que nadie se explica, pues no basta que Rodrigo Rivera hubiese sido un mal nombramiento, sino que hay que leer algunas declaraciones del general Navas, como la más reciente: “Los guerrilleros no atacan la estrategia del Estado, del gobierno, sino que explotan un punto débil” (?); parece ser, además, que los servicios de inteligencia están en receso, pues los recientes ataques se han producido con sendas concentraciones de guerrilleros que no han sido detectadas, lo cual erosiona la teoría de los francotiradores y los terroristas aislados, es decir, no detectables. Funcionan, esos sí, muy bien en la persecución de objetivos individuales como ha ocurrido en relación con diversos jefes de frentes guerrilleros.Yo me sorprendo siempre cuando del Presidente para abajo se limita el gobierno a declarar pomposamente que los terroristas (como los llamaba Uribe) ¡violan derechos humanos o son sanguinarios e inhumanos o no respetan el derecho internacional humanitario!Qué infantilismo agudo; si cumplieran los ‘requisitos’ que les exige el gobierno para considerarlos ‘enemigos aceptables’ no serían terroristas; adicionalmente se les tilda de cobardes, pues emboscan la Fuerza Pública (la batalla en campo abierto dejó de existir desde que los alemanes liquidaron la caballería polaca o desde la carga de la Brigada Ligera) o usan otros sistemas propios de toda guerrilla.Ahora que la ETA parece buscar la paz en España han dicho los medios, con espanto, que la guerrilla vasca es responsable de ¡800! muertos, número casi ridículo si lo comparamos con las víctimas de las Farc y del ELN. ¿Quiénes han sido los maestros y quiénes los discípulos?El tema del fuero de los miembros de la Fuerza Pública es otro que merece cuidadoso análisis; en mis épocas de Embajador el Departamento del Estado pedía que en Colombia se eliminaran los tribunales militares, pues ello contribuía al deterioro de la protección de los derechos humanos. Como esa entidad del gobierno norteamericano históricamente ha dado muestras de profunda torpeza, sería útil explorar el tema para no tener más adelante sorpresas molestas.Por último, nunca sobra que los expertos en acciones militares, conocedores de la formación profesional de los soldados y de su psicología en medio de las acciones de guerra, revisen algunas de las situaciones que han llevado a la condena de altos oficiales a quienes en su momento agradecimos que nos estuvieran defendiendo a nosotros y la democracia.

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