¿Qué constitución?

¿Qué constitución?

Junio 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

He recibido un par de invitaciones para asistir a actos de conmemoración de una Constitución que ayudé a escribir y, obviamente, me he excusado pues, como dijo Núñez de la de Rionegro (1863), ésta también ha dejado de existir por cuenta de estos políticos analfabetas, corruptos o simplemente brutos y apátridas que desde cuando se apoderaron de la nueva Carta, se dedicaron a su destrucción.Por razones de honestidad personal, debo agregar que la invitación de la Corporación que reúne un pequeño número de constituyentes, era para asistir a un desayuno, lo que demuestra que efectivamente la Carta Magna ya no existe pues a nadie se le ocurre recordarla ¡en un desayuno! con huevos pericos y pandeyuca.La segunda fue de la Corte ‘Constitucional’ que ha colaborado, por las mismas razones de los políticos, en el asesinato de esa norma a la cual 72 personas entusiastas y de buena fe, dedicaron cuatro meses de estudio y largas horas de trabajo. Claro que al final la alianza César Gaviria, López Michelsen, Antonio Navarro y Horacio Serpa crearon (el 6 de junio de 1991) las condiciones para que la catástrofe pudiera darse.Esa unión pecaminosa de última hora que llevó a que Navarro rompiera la coalición que aspiraba a que fueran los constituyentes los que reglamentaran la Carta Magna, hizo que cayera esta función en manos de ambiciosos y distribuidores de mermelada que han consagrado su vida a beneficiarse política y, muchas veces, económicamente.Los políticos han estado acompañados por la rama judicial del Poder Público, y por ello copio a continuación mi carta a la Corte rechazando ir a Rionegro a celebrar la muerte de la Constitución de 1991.“Bogotá D.C., 15 de junio de 2016Señores:Corte Constitucional alejandrorc@corteconstitucional.gov.coBogotá D.C.Señores magistrados:Deseo agradecer a ustedes la amable invitación que me hicieron para celebrar el 25 aniversario de la Constitución de 1991 en cuya redacción tuve activa participación.En la casa de la Convención de 1863 celebramos nuestra elección y me correspondió ocupar un lugar enfrente al retrato de mi tatarabuelo Lorenzo María Lleras, Constituyente de Rionegro, lo mismo que me ocurrió en la Villa del Rosario de Cúcuta donde mi abuelo Restrepo, José Félix, fue también Constituyente [1821].Esta vocación, junto con la reforma de 1968 [de Lleras Restrepo] y otras intervenciones, hace que hayamos sido una familia de respetables juristas, tres de ellos muertos y yo, que me sulfuro todos los días cuando veo que la clase política ha desmembrado la Carta, volviéndola colcha de retazos, a cambio de la llamada ‘mermelada’ y de la corrupción que reina en Colombia.Yo confío, al expresarles que no concurriré a la ceremonia, en que esa Corte obre en estricto derecho en los difíciles momentos que vive el país.Atentamente,Carlos Lleras de la Fuente”Mi confianza aún existe pese a la ponencia del magistrado Vargas (que considero analfabeta en materia constitucional), tengo la esperanza de que la mayoría de miembros del Alto Tribunal se dé cuenta de que no es fácil ni conveniente retorcerle el cuello a tantas normas vigentes para sacar adelante el esperpento jurídico que podría llevarnos a la dolorosa situación de limitarnos a votar ‘si’ o ‘no’ ante la pregunta de que si queremos la paz o no la queremos.Los actos de las últimas semanas muestran que puede haber una paz duradera sin necesidad de sentar el nefasto precedente de que ella sólo es posible si se pasa por la guillotina en la llamada hace veinticinco años ‘La Constitución de la Paz’.Leí que las Farc aceptaron también al formular el plebiscito dejando de lado la imposible petición de convocar una Asamblea Constituyente, a lo cual siempre me he opuesto. Es de anotar que ninguna de las partes ha hablado nunca de un referendo que es lo que corresponde hacer, al cual tienen tanto miedo la guerrilla y el Gobierno pues ninguno está seguro de que a los colombianos les gustaran mucho de los acuerdos sobre puntos presentados por las Farc y aceptados mansamente por el Gobierno.

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