Política, religión y ópera

Política, religión y ópera

Junio 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Una nota inicial: pese a todo el aprecio que tengo por la familia Galán y tuve por Luis Carlos, me parece una sandez monumental del gobierno –que tarde se arrepintió de ella– y de sus borregos del Congreso que hubiesen aprobado el cambio de nombre de Eldorado, sin pensar en todo lo que ello implica y que ahora están saliendo a la superficie, lo cual demuestra que ni el uno ni el otro estudian o que los integrantes de ambos, contradiciendo a Descartes, existen pero no piensan.Por ese mismo aeropuerto salí del país el 28 de mayo y algunos amigos que se enteraron de que mi lugar de destino era Tierra Santa, alcanzaron a pensar que mí apasionamiento antisantista llegaba hasta el punto de ir hasta Jerusalén para, una vez recorrida la Vía Dolorosa o Vía Crucis, me botaría de bruces en el Santo Sepulcro para implorar la intervención divina para lograr la derrota del candidato de Uribe.Lamento reconocer que mis motivaciones no eran esas pese a que el ex ministro, mal pero efectivamente aconsejado, había logrado vincular a Dios a su campaña previa excomunión de Mockus que tuvo que revocar el Cardenal.Cómo me alarma, más aún llegando de Israel, que se vuelva a mezclar la religión con la política, coctel explosivo que tanta sangre le costó a Colombia desde el Siglo XIX y hasta 1957.Por otro lado, con la desinstitucionalización a que nos hemos visto sometidos durante el largo, larguísimo, gobierno de Uribe -rezandero al menos de dientes para afuera- echamos al olvido que en buena hora la Constitución de 1991 logró separar la Iglesia del Estado.Los países teocráticos son odiosos per se y resultan hostiles para el turismo: ¿Por qué no puedo comer lo que me dé la gana porque Moisés -que era un gran estadista y un político fino- así lo decidió hace cuatro mil años?¿Por qué no puedo tomar capuchino un sábado pues para hacerlo toca oprimir un botón de una modesta maquinita? ¿Por qué tienen que haber ascensores ‘shabat’? ¿Por qué no funciona la lavandería del hotel los fines de semana?Naturalmente que los países islámicos son peores y aterradoramente violentos y es todo ello lo que me vuelve a llevar al comienzo del tema: no mezclemos la religión con la legislación; no nos escondamos detrás de unas supuestas objeciones de conciencia para atacar e incumplir las disposiciones legales y vigentes sobre el aborto, control de natalidad o muerte con dignidad.Dejo de lado estos comentarios que hacen parte de mis crónicas de viaje para pasar a la música, que sí fue el verdadero motivo de él.Tres cosas ofrecía tan largo trayecto, y lo justificaban: un ballet norteamericano en el maravilloso Teatro de la Ópera de Tel Aviv, que me resultó cansón e incoherente; un recital mediocre de la gran soprano Jessy Norman en Massada y la inauguración del Primer Festival de Ópera de Massada en la cual, como era obvio, se interpretó Nabucco, que es la opera de Verdi judía por excelencia y que como todas las del gran compositor italiano, deforman seriamente la historia hasta el punto de hacer resucitar a Nabucodonosor que según la Historia Sagrada, que tontamente se enseñaba cuando yo era joven, se murió una sola vez, y de verdad.Ya volveré sobre el tema pero no quiero dejar de mencionar otras dos metas que alcanzamos, con creces y kilómetros de caminada: Jerusalén es una hermosa ciudad llena de historia de antes y después de Cristo y es, además, una bella metrópoli; Petra, ya en Jordania, es un lugar maravilloso a donde se logra llegar si uno comparte algunas de la habilidades de Indiana Jones y como los colombianos somos contradictorios y hoy es día de elecciones, ¡Dios nos tenga de su mano!

VER COMENTARIOS
Columnistas