Píldoras varias

Píldoras varias

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

1. Constituyente con las Farc: esos presidentes de las Altas Cortes y el Fiscal, a cual peor de despistado o con mala intención han estado hablando del título de esta píldora.Cosa estúpida e inconveniente que además habla mal de los juristas: La asamblea de 1991 no hizo con el M19 ni el EPL ni el Quintín Lame pues a ninguno de esos movimientos el gobierno le ofreció, mejor aún, le garantizó representación alguna.Todos ellos lanzaron sus candidaturas, como lo hicimos los demás, y llegamos a la Asamblea porque el pueblo colombiano nos eligió; en este punto no se puede transigir ni es negociable. ¡Ojo comentaristas!2. ¿Los Papas han maltratado y hasta secuestrado a los niños? Cuando se escribieron los evangelios décadas después de la crucifixión (ningún evangelista conoció a Jesús ni fue apóstol) se incluyó una hermosa frase: “Dejad a los niños que vengan a mí”, que corresponde al espíritu original de la Iglesia Católica; ¿Pero qué ocurre hoy en día para que los padres abran los ojos sobre las relaciones de los curas con los niños? Pues que como consecuencia del estúpido celibato y la persecución a los homosexuales que se acabaron refugiando en seminarios y conventos, esos “siervos del señor” -de obispos y cardenales para abajo- han practicado la pedofilia amparados por el Vaticano.Desde comienzos del Renacimiento los Papas se dedicaron a reclutar niños hermosos y de buena voz para conformar el coro de la Capilla Sixtina y no se les ocurrió nada más inicuo e inhumano que hacerlos castrar.Por supuesto cuando llegaban a la edad del cambio de voz eran lanzados a la calle y a una vida anormal ya que no podían tener relaciones sexuales ni formar una familia; algunos de ellos se suicidaron pero todos fueron infelices. ¡Buen ejemplo para guerrillas y otros apaches que reclutan niños de ambos sexos, los violan y envían a la guerra!En cuanto al secuestro de menores por el Papado, recomiendo leer (compra vía Amazon) el rapto de Edgardo Montara. (The Kidnapping of Edgardo Mortara) que nos deja saber por primera vez en mi vida, que esos Papas que antes del tratado del Letrán de 1926 eran poder religioso y poder temporal, tenían la capacidad de enviar su policía a cualquier lugar de los extensos territorios papales y llevarse a Roma, al Instituto de catecúmenos, a cualquier niño judío que hubiese sido bautizado pues los padres judíos no podían educar a los niños cristianos.Esta historia verídica escrita por David L. Kertzer, actualmente profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Brown, es una pesadilla para cualquier persona de bien (grupo que supongo no incluye al Procurador que quemaba libros, ni a beatos y beatas Colombianos, soberbios y prepotentes que creen, junto con obispos y curas de la misma ralea, que saben lo que Dios quiere.“Lea para que se instruiga”, decía el campesino porque además esa facultad odiosa y violadora de los derechos humanos llevó a que empleadas católicas del servicio doméstico y, en general, personas de mala fe declararan bajo juramento “que habían bautizado al pequeño porque estaba en peligro de muerte”.Sistema tan atroz que se dio varias veces durante el repelente pontificado de Pío IX (1856) llevó al chantaje a los padres del menor o a la recompensa del Vaticano a los denunciantes, todo ellos para mayor gloria de la iglesia.3. Glifosato. Desde cuando fui Embajador en Washington me opuse a la fumigación aérea por razones obvias que ahora “salen del clóset” por buena decisión del Ministro de Salud.Algún funcionario del Departamento de Estado y un senador a quien yo visitaba en el Capitolio, tuvieron la osadía de amenazar al país con qué si no se usaba ese veneno, había que usar Skype que, según averigüe, es aún peor.Lo mismo defendí desde El Espectador como Director del periódico y en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, cuando la Embajadora, a quien mucho estimo, trató de convencernos, a mí y a dos de mis colaboradores, sobra decir que inútilmente, de las bondades del Glifosato.Buenos es recordar que en 1995 la superficie sembrada era de 39.000 hectáreas (venía de 45.000) y ahora es de 85.000 ¿Quién tenía razón? obviamente los ambientalistas y yo.

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