Petro y Bogotá

Petro y Bogotá

Marzo 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Gustavo Petro tiene que transitar por un estrecho camino rodeado de peligros: a su derecha hay numerosas fieras del estrato 5 y 6 que desean con fervor que le vaya mal y a su izquierda está el hampa que comparte iguales sentimientos por razones distintas.Lo primero que no entienden las primeras, o no quieren aceptar, es que el Alcalde recibió una ciudad destruida, un Transmilenio avejentado, una Bogotá que nunca había estado peor; los miembros de la segunda saben que es así pero con la peor mala fe llevan a cabo una asonada que la Fuerza Pública tiene que estudiar con cuidado y seguirle la pista en Internet, pues amenaza el orden público y la tranquilidad de la ciudadanía.Hablando concretamente del Transmileno, ¿puede alguien afirmar con alguna razonabilidad que es culpa del nuevo funcionario que lleva apenas algo más de dos meses en su cargo, que los articulados no sean suficientes y por ende el servicio sea malo? ¡No! Hay que investigar a los transportadores, culpables muchos de ellos desde hace años de las falencias y la desorganización del transporte de pasajeros en la ciudad; hay que investigar también a la administración Moreno Rojas que tuvo a su cargo por más de tres años la suerte buena o mala de la capital de la República; hay que investigar también cómo hizo Clara López para ‘inaugurar’ la Calle 26 si había más de 100 lozas rotas, aun cuando sobre ellas no ha rodado vehículo alguno.Nada más diciente que las fotografías de la asonada: cientos de hampones, adolescentes y jóvenes, que yo catalogaría como escoria voluntaria o forzada de la sociedad.En efecto esos encapuchados y enmascarados no son los clientes del sistema de transporte sino una amalgama de ladrones, guaches, estudiantes frustrados, resentidos sociales, traquetos, anapistas, Moir y amigos de la guerrilla, todos acumulables a justo título bajo la denominación de hampones.De varios de esos grupos que constantemente se renuevan tenemos noticias: el intento de asonada y violencia que Lleras Restrepo controló con un reloj el día en que Pastrana derrotó a Rojas Pinilla lo cual, además e irrazonablemente dio nacimiento al M-19 del cual ha formado parte el Alcalde a quien le están dando cucharadas de su propia medicina. Agreguemos a los estudiantes depredadores de la Universidad Nacional, la Pedagógica y otras que tienen vocación revolucionaria con o sin causa, a los desocupados, a los amigos de las Farc y a toda una fauna de malhechores de los cuales hay que proteger a esta ciudad y a sus habitantes con energía y sin miedo: otro nueve de abril sería inaceptable y no sólo el Alcalde sino el Presidente tienen que darse por aludidos si para evitar otro ataque a los bienes públicos y a la paz debe decretarse el toque de queda o el estado de sitio en Bogotá y sacar la Policía y el Ejército, así sea. Todos esos inescrupulosos y hampones deberían acabar en El Redentor o en La Picota, según sus edades; nada de debilidad en la represión que debe ser ejemplar para ratificar a los agresores que el Estado de Derecho será defendido cueste lo que cueste.En verdad, yo quedé bien sorprendido del silencio del alto gobierno frente a los desmanes; la ciudad es la capital de Colombia y lo que en ella ocurra es ejemplo y guía para las demás capitales de departamentos y otras ciudades importantes. Lo que ocurrió en Bogotá no puede ni debe dejarse repetir, así toque interferir el Internet si ese es el medio de llamar a filas a revoltosos y hampones.

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