Petro, chambón y arrogante

Petro, chambón y arrogante

Enero 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

No tengo una opinión clara sobre los logros del Alcalde (exalcalde) en los barrios populares; si lo que dicen sus amigos es cierto (servicios públicos, educación y vías transitables) bravo por él, pero eso no lo exime de ser el jefe de la administración de toda la ciudad y especialmente de la que paga impuestos y sobretasas de las tarifas para subsidiar esos servicios que tanto le alaban. Por los lados donde vivo y transito la seguridad se ha ido a pique (a mis nietos les han robado el celular varias veces), los huecos de las calles son atroces y la movilidad está en 0,5 sobre 10.No entiendo tampoco cómo se autoprestó la Plaza de Bolívar para criticar a todos sus enemigos (?) o no-amigos, a quienes tilda de fascistas, asesinos, corruptos, narcotraficantes, etc… de hecho si yo quisiera hacer una manifestación tendría que pedirle premiso a Petro y para varias en la Plaza de Bolívar, no me lo daría jamás. ¿Quién se lo dio a él? Sus grotescas presentaciones bastarían para sancionarlo por segunda vez y de por vida. De hecho, Petro sí es fascista como los son o lo fueron todos los miembros del M-19 que nació -lo he dicho en repetidas oportunidades- para defender a un expresidente fascista (Rojas Pinilla) y a un partido ‘idem’, la Anapo. ¿Asesinos sus no-amigos? ¿Quién quemó el Palacio de Justicia y dio muerte a magistrados inolvidables y tal vez irremplazables? ¿No fue su partido, el M-19? Da sensación de incredulidad ver a Petro, a la diagonal del Palacio, hablando de fascistas y asesinos: así se desvirtúa la historia. ¿Corruptos? Que yo recuerde, la gran corrupción nació durante las alcaldías del Polo, es decir de la izquierda: Garzón y Moreno Rojas.Concluyo de este breve resumen que al Alcalde lo destituyó en buena hora el Procurador por chambón, arrogante y falsario, y eso está bien. Ahora, que tanto cobarde en la Fiscalía, en los periódicos y entre los políticos le saca el cuerpo a tomar posiciones, no me extraña. Ya Bolívar decía que Venezuela era un cuartel, Ecuador un convento y Colombia una universidad, expresión peyorativa dentro del conjunto de la definición y que hoy cubre a tanto flojo y/o corrupto.Llama la atención, además, el hecho de que si triunfara la peregrina tesis de que el Procurador no puede sancionar a servidores públicos elegidos por voto popular tocaría devolverle la investidura a más de 1.000 alcaldes, varias decenas de gobernadores, numerosos congresistas y otras yerbas, e indemnizar a toda esa gentuza con el dinero de nuestros impuestos, que acabaría, seguramente, en manos de Abelardo de la Espriella y sus congéneres que ya deben haber alistado las demandas.Como Constituyente, y a mucha honra, y coordinador de la Comisión Redactadora, puedo dar fe de que la facultad sancionatoria se otorgó al Procurador con el beneplácito de una gran mayoría de miembros de la Asamblea, como una herramienta de defensa de la sociedad contra la creciente corrupción que venía a pasos de gigante a envenenar la vida de esta nación, “agobiada y doliente” como reza la novena de aguinaldos que aún usamos después de tantos años de haber sido escrita por una tía de Ernesto Samper que no podía predecir hacia donde marchaba Colombia.El Procurador no es persona de mis afectos como no lo son los beatos y beatas que sacrifican la razón y el bienestar de la sociedad a los dogmas y doctrinas de una religión que durante más de veinte siglos estuvo al servicio de ricos y poderosos hasta cuando Juan XXIII comprendió que por ese camino no llegaría la Iglesia Católica a parte alguna y comenzó la verdadera contrareforma que Pablo VI no supo continuar y que Juan Pablo II y Benedicto hirieron de muerte, por lo cual los va a canonizar Francisco, quien debería empantanar tan incomprensible santificación que le tocó por mala fortuna a un Papa que parece algo mejor que los dos anteriores, pero nunca como Juan XXIII.

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