Pésima televisión y mala educación

Abril 24, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Leo con frecuencia las quejas de tantos televidentes que encuentran lamentable la televisión colombiana (que está en el nivel bajo de la cultura del país y parece que desea permanecer ahí) y, lo que es casi peor, es que la televisión por cable se ha ido volviendo atroz con viejas películas, exceso de propaganda (Mrs. Músculo, detergentes varios) y poca cultura.El Canal Artes desapareció y me niego a creer que haya sido por que cambiaron de satélite: eso no puede ocurrir en el mundo de la tecnología; Film and Arts empeora semana tras semana y muchos de los canales de cine (no pagados) se meten cada vez más en el mundo de las series como si los televidentes dispusieran siempre del mismo día de la semana y de la misma hora para ver una serie.Como mencionaba otro quejoso, en el área del Cable no hay competencia alguna pues Telmex y Directv tienen los mismos canales mediocres. Pero como en Colombia los males son endémicos y nadie hace nada para solucionarlos (por ejemplo, imitar a los camioneros y no prender la televisión durante ocho días) voy a reproducir parcialmente una nota del Día a Día que escribí en El Espectador el 4 de diciembre de 2000 con ocasión de un reportaje que El Mundo de Madrid hizo al catedrático emérito de Filosofía Gustavo Bueno, de la Universidad de Oviedo, que califiqué como prolífico escritor y agudo observador de la vida contemporánea, autor de la obra Televisión, apariencia y verdad.Dice Bueno: “Cada sociedad tiene la televisión que se merece o necesita” y agrega citando a Lope de Vega: “Si el vulgo es necio es justo hablarle en necio para darle gusto”.Y comentaba yo: “Cuan conveniente resulta meditar sobre estas verdades en nuestra sociedad insulsa, de telenovelas y violencia, con ausencia casi total de cualquier manifestación cultural o de propósitos educativos”.“Por supuesto que Lope es cínico, y no podemos justificar no tener una televisión de más alto nivel en su dura frase, pues el ideal sería pensar que si el vulgo es necio, es útil tratar de volverlo menos necio, pero aquí surge la dictadura del rating y de la publicidad, que cooperan eficazmente en darle razón al ilustre escritor español”.Sin embargo, “el profesor Bueno que es otro cínico, sostiene que en el campo la televisión es positiva pues ha liberado a la gente de esa aburrición aldeana (“ha sacado a la gente del idiotismo propio de la aldea”), mientras que en la ciudad ha subido a los que están abajo y bajado a los que están arriba”.Estas consideraciones me hacen pensar en Radio Sutatenza y en la Voz de María que llegaba a los campesinos con una intensión claramente pedagógica hasta el punto de que monseñor Salcedo, director de la primera, repartía gratuitamente unos receptores que sólo podían captar la emisora de Sutatenza.Colombia tiene una gigantesca red de radio (AM y FM) que llega a todas los puntos del país, junto con las emisoras clandestinas de las Farc y de varias comunidades que transmiten en exclusiva en FM variados programas; la proliferación del computador que permite oír en forma gratuita música de todo género se suma a los demás medios de comunicación y tamaña invasión del espacio propio e individual de niños y adultos nos hace preguntarnos si los ministros de Educación, Cultura y Comunicaciones y la Comisión Nacional de Televisión no han pensado en estudiar conjuntamente tan complejo panorama para sacar algunas conclusiones que se podían manejar y analizar con los dueños de los medios.¿Estaremos condenados a padecer las consecuencias de la mala calidad, no sólo de la educación, sino de los medios que son complemento de la acción de tanto ‘maestro’ mediocre, siendo aquellos mediocres también?

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