Periodismo y hampa

Periodismo y hampa

Abril 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Continuando con la crónica que iniciamos la semana pasada, trataremos de cubrir otros dos temas: Mancuso y las Farc.Regreso pues a mi libro y me transcribo a mi mismo después de señalar que Jineth Bedoya “regresó a su trabajo de campo en tema de paramilitarismo y guerrilla, todo ello contra mi voluntad; me limité a avisarle a Castaño que allá estaría y que yo lo hacía personalmente responsable de su seguridad. De hecho, no ha vuelto a tener problemas”. (2003).“El segundo incidente fue con Mancuso quien le ordenó a María Elvira Bonilla (a quien yo llevé al periódico como directora de las revistas y, luego, la designé directora de Cromos) que hiciera retractaciones y supuestas rectificaciones en relación con el artículo de esta última publicación, exigencia con amenaza incluida.Prohibí que se aceptara exigencia alguna de ese individuo y llamé a un conocido, contacto importante con los paramilitares y, en persona, le pedí que fuera a donde el malhechor y le dijera, de mi parte, que era un cobarde al querer atemorizar a mis periodistas; que bajo mi responsabilidad, Cromos no aceptaría exigencia alguna y que si quería meterse con alguien me buscara a mí.¿Quiere que le transmita el mensaje textualmente? Preguntó por correo; por supuesto, y por ello he acudido a usted porque sé que es capaz de hacerlo. Y lo hizo. Mancuso me mandó a decir que ellos (ya antes lo había dicho Castaño) tenían gran respeto por El Espectador y por mí y que daba por recibido el mensaje. Como si lo anterior fuera poco, a mi columnista el politólogo Eduardo Pizarro Leóngómez lo abalearon y se salvó de milagro, habiendo tenido que sacarlo del país -de común acuerdo con la Policía y el Ejército- tan pronto sus heridas le permitieron viajar. Fui a visitarlo a la clínica y a saludar a su madre, por quien tengo un gran aprecio y con quien participamos meses después en un foro en la universidad de Rutgers, convocado por Tomás Eloy Martínez. Los Pizarro, por cierto, son parientes de mis tíos Lleras Pizarro.Para fuera de Colombia mandamos también a Ignacio Gómez y a Hollman Morris, Alfredo Molano, Plinio Mendoza, Arturo Alape y Felipe Zuleta amenazados todos, sólo venían de vez en cuando pero enviaban sus columnas formalmente todas las semanas.Con ocasión del secuestro (Jineth) al cual me he referido, recibimos en el periódico la visita de todos los embajadores de los países de la Unión Europea y de varios de los países latinoamericanos, que fueron a expresar su respaldo al director y a los periodistas, a quienes saludaron en la Redacción, pese a mis esfuerzos por mantenerlos en el salón Fundadores que, aun cuando maltrecho, avejentado y notándose la pobreza, estaba mejor que el recinto oprobioso en donde trabajaban mis colaboradores.En fin, fue una de esas etapas complicadas que se viven en Colombia cuando se ejercen a plenitud la libertad de prensa y de opinión”.Agreguemos que el mensajero del caso Mancuso fue asesinado algún tiempo después del episodio que he narrado; era un hombre inteligente y audaz que yo había conocido en un gran foro en Cartagena convocado por la Embajada de los Estados Unidos y El Tiempo.En cuanto al ejercicio a plenitud de la libertad de prensa y de opinión, tuve que tragarme tiempo después aquello de ‘plenitud’ cuando se orquestó mi salida de la dirección del periódico.Ya hablaremos en otra ocasión de las Farc y del ELN, temas igualmente interesantes. Anticipemos que públicamente le ofrecí una columna mensual a Marulanda (‘Tirofijo’), para que expusiera sus creencias sobre la violencia que la guerrilla ejercía contra el Estado y la población civil; la carta que le envíe llegó a su destino con alguna demora, según me dijo ‘Reyes’, y auncuando se me dijo que había interés en aceptar la oferta, jamás recibí respuesta.

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