¿ONG imparciales?

Febrero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En principio, todas lo son, salvo aquellas que nacen por creación de determinados políticos o de ciertas ideologías inevitablemente parcializadas.Tuve yo siendo Embajador en Washington las mejores relaciones con más de 20 de las más importantes y para ese efecto, además de una política de puerta abiertas y de varias reuniones en el University Club, organicé un seminario en el Instituto Woodrow Wilson que resultó exitoso. Lo contrario me ocurrió con la más ultraconservadora (por supuesto republicana), con la cual tuve algunos enfrentamientos fuertes que culminaron en un gran almuerzo ofrecido por ella, en el cual sellamos las buenas relaciones después de que ellos llamaron al orden al funcionario que había sido particularmente ofensivo con el país.A mi regreso a Colombia encontré que una de las más serias y respetables ONG del mundo, Crisis Group, había abierto oficina en el país y que ella estaba a cargo de mi colega, el Embajador de Chile en Washington, gran amigo. Desde ese entonces he recibido y comentado sus boletines trimestrales, sobrios e imparciales, y recomendado a los funcionarios del Gobierno que los lean, cosa que obviamente no han hecho por arrogancia o natural estupidez o pereza.Acabo de recibir el último informe, con carta de la nueva directora, Silke Pfeiffer, titulado ‘Más allá de las ganancias fáciles: las fronteras de Colombia’ y de él haré publicas algunas conclusiones y recomendaciones tomadas del resumen ejecutivo.El informe comienza por señalar algo que no nos debe sorprender: “El mejoramiento de las relaciones entre Colombia y sus vecinos no ha aliviado la situación de las comunidades fronterizas”, pues, agrego yo, de los banquetes a la convivencia cotidiana, hay un abismo que Chávez y Correa se han encargado de recordarnos, cada uno en su peculiar estilo, con la consecuencia de que “Durante quince años las fronteras porosas han ofrecido ventajas estratégicas a grupos armados ilegales y han facilitado extensas economías ilícitas exponiendo para ello a las comunidades fronterizas a los efectos de un intenso conflicto armado. Esto se agrava debido a la débil presencia de las instituciones públicas”.Si las Farc y el ELN tuvieran siquiera una brizna de patriotismo, lo cual no parece ser el caso, pensarían en una forma de reinserción que ya se práctico en Colombia con éxito cuando se creó el DAS Rural con reinsertados de las guerrillas liberales que pasaron de una actividad bélica de legítima defensa a su incorporación en el Estado para luchar contra la delincuencia común.Ello por supuesto requeriría que esos subversivos abandonasen las jugosas utilidades que les depara el narcotráfico, no sólo para financiar su supuesta ‘actividad guerrillera’ (?) sino -y en gran escala- para enriquecer a los cabecillas y a los mandos medios.Hacer la paz con subversivos narcotraficantes es un imposible si no renuncian a tal actividad y de no ocurrir esto, se expone el país a situaciones como las que ahora han enredado a Luis Carlos Restrepo, a quien considero persona honesta; por el contrario, su jefe que ahora sale a defenderlo tenía que haber sabido -y permitió que el proceso correspondiente se adelantara- que su gobierno estaba favoreciendo a las Autodefensas narcotraficantes, que pese a esa tacha tantos servicios le prestaron a los terratenientes del Urabá antioqueño, de Córdoba y de otras zonas de la Costa Atlántica.Y dice Crisis Group: “Las regiones fronterizas fueron involucradas en el conflicto armado a mediados de la década de los 90, cuando se convirtieron en escenarios importantes para los grupos armados ilegales, la mayoría financiados por el narcotráfico”. ¿Qué dirán ‘Timochenko’ y los militares venezolanos, sus amigos? ¿Piensa acaso que su ideología marxista trasnochada puede convivir con el narcotráfico con base en la vieja política estalinista de que todo vale para lograr el triunfo de la revolución y la perdurabilidad de ésta, caso en el cual la paz es imposible y hay que acelerar el uso franco, abierto, legítimo y constante de las armas del Estado?

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