¿Nicaragua? ¡Venezuela!

¿Nicaragua? ¡Venezuela!

Diciembre 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Este Gobierno, y casi todos los anteriores hasta 1958 -con pocas excepciones- son raros y durante casi todos ellos las relaciones exteriores fueron asunto de menor cuantía: los presidentes Valencia, Pastrana 1 y 2, Turbay, Belisario, Samper, Gaviria, Uribe y Santos desconocían y creo que aún desconocen los temas importantes para Colombia, como acabamos de verlo.Por cierto que buena parte de los ministros de Relaciones Exteriores padecieron del mismo mal, de lo cual el mejor ejemplo es Fernández de Soto, y que la Cancillería es una tienda de barriada; mi padre, quien reglamentó la carrera diplomática, decía al terminar su gobierno que el gran fracaso de la administración había sido la reorganización del Ministerio de Relaciones y del servicio exterior de Colombia.Pero aquí no aprenden ni por experiencia en carne propia, lo cual contraría parte importante de la filosofía Volteriana.De hecho, el presidente, los ministros, los congresistas, los lagartos y todos los que desconocen el complejo tema de Nicaragua, han salido a dar palos de ciego con el ilustrado apoyo de unos medios generalmente iguales de ignorantes.Ya, aparentemente, no nos falta sino declarar la guerra a Nicaragua y tratar de frenar la invasión de San Andrés, desde ese país y en nombre de la legitimidad, y la de Venezuela por el Oriente y Ecuador por el Sur, también en defensa de un fallo expedido en derecho.¿O es que Santos y sus gentes no se han dado cuenta de que Ortega mantuvo informado a sus dos compadres de todo lo que ha ocurrido y que en ambos países se sigue minuto a minuto lo que ocurre en Colombia y se analizan las estupideces que por aquí vienen diciendo y haciendo?Para completar el panorama, el Gobierno nombra con 11 años de atraso una comisión para que analice una sentencia en firme, en la cual no están todos los que son, y antes de que inicie labores denuncia el Tratado de Bogotá de 1948.El Presidente, si no valorara tanto las encuestas, hubiera debido hacer una breve presentación del laudo y, ahí mismo, nombrar la comisión sin salir, junto con sus compañeros de tinglado, a decir y a hacer estúpidamente cómo Colombia buscará no cumplir el laudo, visitar San Andrés (¿a qué?), amenazar con una emergencia económica (¿para qué?) y la Ministra y otros politiqueros insensatos lo aplauden y apoyan.Me preocupa en alto grado lo que está sucediendo, que a la hora de la verdad no ha sido sino la dedicación del personal diplomático, consular y administrativo durante más de diez años a firmar TLC mal estudiados con todos los países del mundo en claro perjuicio para nuestra economía, y el descuido costó 70/100.000 kilómetros de mar que valen más que todos los TLC que Santos inició con México y Venezuela en 1991 y que causaron perjuicios importantes a la industria colombiana y al Pacto Andino.Desde hace varios días deberíamos estar estudiando qué significa el laudo frente a nuestro diferendo con Venezuela cuyo proceso de arreglo enterraron los vecinos (Acuerdo de Caraballeda). ¿En qué posición quedamos? Venezuela no firmó la Carta de Bogotá en 1948; ¿debemos nosotros retirarnos? (ya ocurrió, sin estudio). ¿Qué significa el laudo frente a Ecuador, ya sea en relación con el diferendo que ya tiene en su poder la Corte de La Haya, o en cualquier otra situación? ¿Cuál sería el impacto de todo esto sobre el proceso de paz?Sigamos comportándonos como niños malcriados, con la incoherencia, desorden y patrioterismo que estamos viendo y no les pongamos atención, una vez más, a los asuntos importantes.¿O será que ahora, en estas circunstancias, lo importante es la reforma tributaria Santos-Bush-Cárdenas que nadie entiende todavía, que será pupitrada el 16 de diciembre y que nos dedicaremos a comentar al desinformado pueblo colombiano para que sepa por quiénes votó y por quiénes no debería volver a hacerlo?

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