Mi primer plagio

Mi primer plagio

Junio 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Tal como lo comenté hace ocho días, hoy comienzo a plagiar mis columnas publicadas en El Tiempo entre 1992 y 1994 para ver si la sociedad se aterra de que en 20 años no hayamos avanzado sino muy poco en el tema de la paz.Va pues un artículo de noviembre de 1992 titulado 'La zanahoria y el garrote'; si dejamos de lado el hecho de que tanto la Coordinadora Guerrillera (Farc y ELN), el Cura Pérez y Tiro Fijo ya no existen, afortunadamente, aun cuando los tres murieron de muerte natural, el resto del escrito es impresionantemente actual y lo que en él se dijo, se puede repetir hoy en día sin temor a equivocarse. Aquí él:“La Coordinadora Guerrillera, cada día más carente de legitimidad como movimiento político y acercándose peligrosamente para ella al rincón de los malhechores y facinerosos, está logrando -sin propósitos claros- causar daños enormes al país en su tranquilidad, y en su futuro desarrollo, y oscureciendo el porvenir de sus hijos que crecerán en medio de una violencia digna de viejo cura carlista, de aquéllos que describía Pérez Galdos, y del enigmático Tiro Fijo que se ha acostumbrado en treinta años de barbarie a vivir en y de la violencia.Yo fui de quienes recibieron con entusiasmo, como constituyentes, las noticias de un posible acercamiento de la Coordinadora para deponer las armas y participar en la redacción final de la Carta. En mi calidad de miembro de la Comisión Codificadora de la Asamblea pensé que tendría eventualmente que sentarme en la mesa con Tiro Hijo y con el Cura y concluí que, aun cuando no parecía ser el deber menos desagradable, París bien valía una misa y estaría dispuesto a ello para cimentar la paz que ya se había sellado con otras agrupaciones subversivas (M-19; EPL; P.R.T.; Quintin Lame) con cuyos representantes trabajamos dentro de un ambiente de cordialidad y comprensión. ¡Qué ingenuidad! Después de sucesivos avisos, de las comunicaciones de Álvaro Leyva y de los contactos directos de la Comisión de la Asamblea, no quedó nada, pese a lo cual terminamos nuestro trabajo dejando para el futuro un estado social de derecho, democrático y pluralista, con una extensa carta de derechos y otras normas que protegen a los habitantes de las arbitrariedades del Estado y garantizan que todas las corrientes del pensamiento quepan y puedan expresarse en esa nueva Colombia. y es por eso que la 'guerrilla' perdió desde el 4 de julio de 1991 toda legitimidad y, tal vez por haberse quedado sin ideología, haya querido llevar al gobierno a discutir en Tlaxcala la apertura económica y la privatización.Hay optimistas, entre los cuales me he contado, que resolvieron dejar artículos transitorios de la Constitución para permitir al Presidente negociar la paz y dar cabida a los representantes de la Coordinadora Guerrillera en el Congreso de manera que, entregadas las armas, no tuvieran que esperar a las próximas elecciones de 1994 para hacerse oír; y aún así nada se ha logrado pues los sediciosos han preferido que se oigan los estallidos de la pólvora y los llantos de las viudas y huérfanos y de los familiares de los secuestrados.Es viejo y bien conocido el principio de la zanahoria y el garrote para que el labriego haga caminar el burro; lo que no se ha podido dilucidar en la tragedia colombiana es quién es el labriego y quién el burro ¿Lleva la guerrilla dos años aplicando la formula? ¿La ha aplicado el gobierno?Los últimos hechos parecían indicar que la guerrilla es el labriego y que el gobierno ha reaccionado como el burro de marras aun cuando ahora esté comenzando a encabritarse.Pensamos algunos, cada vez menos, que aún tomaríamos tinto con el Cura y Tiro Fijo si dieran alguna muestra de buena fe, cosa que no han hecho desde hace mucho tiempo; y que tal vez redondearía el cambio de estructuras del Estado su reinserción a la vida civil con la cual, sin duda, Colombia iniciaría una época inigualable de prosperidad y desarrollo social. El fenómeno del triunfo de Fidel Castro y de la fuga de Batista no va a darse en Colombia y no debe correr más sangre para nada.De la época de la zanahoria y el garrote, que tan maltrecho tiene al país, estamos pasando a la del garrote que está esgrimiendo la 'guerrilla' después de haberse comido la zanahoria, y que -al fin y sin ninguna otra alternativa – ha enarbolado el gobierno.A quienes de verdad quisimos y buscamos la paz sólo parece quedarnos la tristeza y la terrible frustración que penalizan a todo ingenuo; ojalá no fuera así.”Por la copia, el autor del original.

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