Más sobre un país de segunda

Más sobre un país de segunda

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Sigo presentando ejemplos que justifican mi pesimismo, peor aún cuando comparo las revistas especializadas en viajes y turismo que no le dan a este país sino una mínima de publicidad.México, Perú, Brasil y Panamá (antes Argentina también) han monopolizado los escenarios internacionales en aspectos como cultura, gastronomía, hotelería y otros.Pero no es únicamente por las joyas prehispánicas o las iglesias coloniales, sino porque esos países han preparado personal bilingüe y trilingüe para recibir y atender el turismo o porque han sabido dar elegancia al folclor, como es el caso de México.Hay ejemplos de países que no mencioné y el primero es Venezuela, su programa de orquestas juveniles y de nuevos talentos se debe en buena parte al maestro Abreu, que vale más que Juan Valdez, el Carnaval de Barranquilla o el Festival de Blanco y Negros, para nombrar sólo unos pocos, categoría de la cual se salva en parte la Semana Santa en Popayán que no hemos podido internacionalizar, tal vez por tener que competir con la clásica de Sevilla.Veo por televisión, con frecuencia, las presentaciones de la Orquesta Juvenil de Venezuela en varios países de Norteamérica y Europa, y un concierto aplaudido en Viena o San Petersburgo vale más que mil palabras vacías que no reflejan ni siquiera la realidad nacional: ¿Con que el peligro de venir a este país es querer quedarse? Mamola diría mi antepasado Lleras a quien plagió Jorge Eliécer Gaitán; no hay sino que leer los diarios y revistas para darnos cuenta de que son más las boberías que decimos (con altísimo costo publicitario) que el efecto que tal despilfarro produce.Y vamos yendo de mal en peor con este gobierno que no tiene ni parentesco con “el buen gobierno” que nos anunció Santos en su campaña, con el agravante de un eventual “segundo cuatrienio” que tiene posibilidades -por sustracción de materia- de darse.Solía yo asistir a conferencias de gurús y a conciertos de solistas operáticos hasta que me convencí de que todos tienen dos repertorios: uno para el mundo desarrollado y el Teatro Colón de Buenos Aires y otro para nosotros, situación que salva el Festival de Música de Cartagena; con los conferencistas pasa lo mismo y tenemos que resignarnos a oír lugares comunes y consejos tontos de quienes poco conocen el país.Las evaluaciones internacionales de educación superior, colocan nuestras universidades bandera en los puestos 300 o 400 y, afortunadamente, no hay evaluaciones de la educación primaria y secundaria, que es pésima salvo en unos pocos colegios públicos y privados; me pregunto cuál es la razón del otorgamiento de un premio al Ministerio de Educación.Lo triste es que no veo a la Ministra y a sus huestes leyendo ni aprovechando estudios internacionales de gran valía en aspectos tales como la familia mercurial (madre+ hijos>padre) que ha reemplazado a la familia nuclear (madre+padre+hijos) y su influencia en la niñez o la orientación de la lectura en los tiempos actuales cuando los jóvenes ya no lloran con María ni con los poemas de Silva; la estúpida idea de dar una biblioteca Siglo XX como ñapa a los beneficiarios de casas gratuitas, es de una torpeza inconmensurable, como lo es distribuir 1600 colecciones de nuestra anticuada literatura a los municipios donde nadie va a leer ningún libro.Los ministras de Educación y Cultura deberían estudiar más.

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