Más falsedades históricas

Septiembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En las páginas que dedicó merecidamente El Tiempo a la conmemoración de la Batalla de Boyacá, además de que hay versiones encontradas de dos periodistas, encontré inexactitudes especialmente en dos hechos.La primera es, sin duda, que en la Batalla del Pantano de Vargas, no hubo victoria alguna del ejército patriota que a duras penas logró salvarse de una cruel derrota gracias a los lanceros de Rendón (cuya valentía se celebra en la escultura de Arenas que en el gobierno de Lleras Restrepo se erigió en la región) y al ataque de la Legión Británica -cuya banda de guerra dirigía mi tatarabuelo escocés- que avanzó con las notas del himno inglés.Con ocasión de los 150 años de ocurrido el encuentro se llevó a cabo una reconstrucción del frente de guerra, que montó maravillosamente el ejército y la cual asistieron el presidente Caldera, junto con su homólogo colombiano y nuestra familia y miles de colombianos; adicionalmente se inauguró el Hotel Sochagota con la asistencia, además, del Cuerpo Diplomático. Como bien se recuerda, rechazado el avance de los españoles, los patriotas prendieron hogueras en el campamento para engañar al enemigo, pues esa misma noche abandonaron el lugar, lo que les permitió evitar el enfrentamiento del nuevo día en malas condiciones y reponerse para salirle al paso a Barreiro en el Puente de Boyacá.Segunda inexactitud: Bolívar no llegó a la batalla pues se quedó en los brazos de Cupido en La Casona; parece ser que apareció cuando aquella había finalizado o ya se encontraba muy avanzada bajo la dirección de Santander, quien fue el verdadero héroe de la jornada.No debe la prensa de origen liberal insistir en disminuir la importancia de nuestro prócer granadino, colaborando así con la campaña de desprestigio que los venezolanos y nuestros godos montaron contra él.Yo tengo gran afecto por esta gesta y el 7 de agosto debería celebrarse la independencia y no el 20 julio cuando hubo una reyerta callejera entre un español antipático y unos bogotanos partidarios de Fernando VII.Por otra parte, estoy seguro de que no se necesitaba el tal florero pues los criollos adinerados bien podían organizar el banquete a Villavicencio con alguno propio de algún oferente: Torres, Acevedo y Gómez, etc… Es posible por supuesto, que ese vergonzoso encontrón no haya existido y que al calor del amor por el heredero de Carlos IV se haya inventado la historia que carece de lógica: asaltar los Morales a Llorente y golpearlo con sus bastones porque no les “prestó” (?) un florero que exhibía para la venta en su almacén de la Calle Real, parece de una extrema vagabundería de esa prominente familia.Otra inexactitud es la de que se hable de la generosidad y el buen trato dado por la tropa a Barreiro, quien días después fue fusilado, justificadamente, por órdenes de Santander. Barreiro había sido un sanguinario soldado que no cogía prisioneros y a ello me referí en una columna basada en los documentos publicados por Juan Friede.¿Los ilustrados periodistas conocen todo esto? ¿Conocen además que la última remodelación del Puente de Boyacá se hizo en la administración de Lleras por la firma Cuéllar, Serrano, Gómez la cual también cumplió la misma labor en la Plaza de Bolívar para darle a ambos lugares un aire imponente y no de plazuela de pueblo? Seguramente no.Tampoco saben, por supuesto, que Misael Pastrana no dejó acabar las obras en este histórico lugar -como hizo con tantas iniciativas de mi padre- y que el hemiciclo sigue y seguirá cerrado cuando, copiando el que hay en Waterloo, el maestro Rodríguez Naranjo estaba listo para pintar el mural de la batalla.

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