¡Mama mía! La Cancillería

Diciembre 29, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En los últimos años el ministerio de Relaciones Exteriores ha sido particularmente desafortunado en temas varios que van desde el nombramiento de funcionarios en el Servicio Exterior hasta la defensa del territorio; por supuesto, lo primero es culpa de los presidentes de la República: inútiles, delincuentes, chuzadores, corruptos, etc… han desacreditado al país en toda forma.Por su parte Bogotá dejó de ser la creadora de estudios, conceptos y tratados sobre la posición de Colombia en el mundo y especialmente en Latinoamérica. Un típico ejemplo de lo anterior ha sido el desinterés culposo en esfuerzos de colombianos de buena voluntad que sin aspirar a puestos ni a nominación alguna trabajan para hacer conocer el país en lugares remotos y en países subdesarrollados casi tanto como el nuestro.El caso, que desde el año pasado puse de presente en la Cancillería, es el de la colombiana Clara Inés Cháves (quien estuvo varios años en el servicio exterior pese al odio que por razones inconfesables le tiene algún oscuro funcionario de carrera que, tal vez, siga estando detrás de la indolencia del Despacho de la Canciller).Contrajo ella matrimonio con un diplomático belga de alto nivel académico, que es hoy en día Embajador de la Unión Europea en la República del Congo (Brazzaville) con el cual nadie parece saber si tenemos o no relaciones diplomáticas, pero el hecho cierto es que sólo en 2012 comenzaron a saber de nuestra existencia y de los vínculos de muchos afrocolombianos con ese país.El gobierno francés y el congolés apoyan sus esfuerzos: Air France y otras compañías francesas y congolesas cubrieron los gastos del Festival Colombiano del año pasado para el cual, por intermedio mío, invitaron a Eduardo Pizarro Leongómez quien actuó brillantemente como conferencista.En 2013 invitaron y recibieron a Manuel Rodríguez y ¡Oh maravilla! a 15 representantes del Carnaval de Barranquilla, todos con enorme éxito.La Presidenta del Congo patrocinó los encuentros al cual se sumó todo el gobierno y el sector privado y que, por las fotografías y artículos de prensa en mi poder, fue un notable éxito.La Unesco se dirigió a la señora Chávez van Opstal en carta elogiosísima; bueno es aclarar que si bien el embajador no participó directamente, por razones obvias, si estuvo pendiente de estos resultados.El año pasado cuando la señora van Opstal vino a Colombia y trató de conseguir algún material promocional de Proexport y la Cancillería no logró nada; fue casi un portazo en la nariz porque, supongo, que tanto lagarto que hay en los cargos públicos debe pensar que los lagartos son sus prójimos que están haciendo mucho por el país mientras los amigos golfistas del Presidente Santos gozan de la tranquilidad total en muchos países en varios de los cuales ni los conocen. Por supuesto, toda regla tiene sus honrosas excepciones. Por los descuidados, indolentes y/o ignorantes perdimos en gran extensión nuestro mar territorial y seguramente mil asuntos y oportunidades más.Decía mi padre que la mayor frustración que tuvo como gobernante fue la Cancillería, y eso que en ese entonces era bastante mejor (o menos mala) de la que tenemos ahora.

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