Los derechos del ciudadano

Noviembre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Colombia ha padecido con frecuencia las consecuencias del estado de desprotección en que muchas veces se encuentra el ciudadano frente al Presidente de la República que abusa de su cargo y de las reales o imaginarias prerrogativas que supuestamente le otorga la Constitución.Esta aberración se hizo patente durante el gobierno de Uribe cuando tanto él como su camarilla palaciega, ahora bajo la lupa de la rama judicial, se dedicaron a atacar a ciudadanos inermes que fueron maltratados y calumniados impunemente: terroristas, amigos de las Farc, etc…Al revisar las actas del Congreso de Cúcuta de 1821, encuentro que al finalizar éste sus labores trabajó con un interesante sistema que permitía que cada diputado, en el momento de la votación de un artículo, sentara su protesta. Y es así como el 20 de agosto de 1821 uno de mis más ilustres abuelos, el doctor José Félix del Restrepo, sentó una protesta contra la aprobación del artículo 131 del proyecto final, con estas palabras que lamento no haber conocido antes para hacer pedagogía respecto de la no omnipotencia del Presidente y menos aún de una camarilla rezandera, mentirosa y servil.Dijo el doctor Restrepo: “…ayer se aprobó el artículo 131 del proyecto de Constitución, en que se declara que el Presidente sólo puede ser acusado y juzgado, durante su empleo, en los casos del artículo 131. Por aquél la Cámara tiene el derecho exclusivo de acusarle en los casos de una conducta contraria al bien de la República, a los deberes de su empleo o en delitos graves contra el orden social. En ninguno de los dos (sic) veo amenazada la libertad del ciudadano para defenderse de los agravios particulares que puede hacerle el Presidente, a quien, en cierto modo, y por rodeos, se le concede la inviolabilidad, dejando a sus súbditos fuera de la protección de la ley, y sin otros derechos que sufrir con paciencia. Por lo que fui de voto contrario y protesto ahora contra él, como destrucción y seguridad del ciudadano”.Así se habla y en ese momento ya el Congreso había rechazado la débil y desganada renuncia de Bolívar a la Presidencia.El 20 de octubre el doctor Restrepo fue elegido como uno de los tres miembros (‘ministros’ se llamaban entonces) de la Corte Suprema de Justicia de la Gran Colombia, junto con el nefasto Miguel Peña por Venezuela y José María Cuero por Ecuador; Restrepo ejerció la Presidencia de la Corte a la cual debía pertenecer años más tarde mi tatarabuelo Manuel Restrepo Sarasti. Eran otras y mejores épocas en materia de honorabilidad y prestancia de los congresistas.Recordemos que el Congreso de Cúcuta se reunió con 57 diputados y en desarrollo del decreto emitido por Antonio Nariño como vicepresidente interino; no era el precursor propiamente el Pacho Santos de la época.En el acto de instalación y juramento se destacan nombres como el del citado Restrepo y también el de su pariente José Manuel, secretario del Interior de Bolívar e historiador ilustre; los venezolanos Fernando de Peñalver, Antonio y Gabriel Briceño, Pedro Gual y otros y Miguel Santamaría, Sinforoso Mutis (sobrino del sabio), Lorenzo Santander, Alejandro Osorio, Francisco Soto, Salvador Camacho Roldán, Policarpo Uricoechea, Joaquín Borrero, José Ignacio de Márquez, Antonio Melo, José M. Hinestrosa, Pedro Carvajal, Estanislao Vergara, Miguel Tovar, Diego Urbaneja, en fin, gente salida de una dirigencia honesta, muy ilustre para la época, respetuosa de las leyes y llena de un entusiasmo patriótico que se hace visible en el proceso que llevó a la creación de la Gran Colombia.

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